Ocultimo y programación mental en la agenda de género transhumanista

RETAZOS 08 de julio de 2020 Por Exégesis Diario
Diseño sin título (10)
Collage de Pedro Bustamante

El libro del autor Pedro Bustamante, Androginización versus Heteroarcado: ocultimo y programación mental mediante trauma en la agenda de género-transhumanista, es tan revelador que debería ser un libro de obligada lectura para todo aquel que quiera entender en profundidad la relación inherente que existe entre el poder-religión real y la agenda de género. Como todo lo manifestado en el escenario en el que pervive la humanidad lobotomizada, su origen se cierne al obscenario ritualista de los programados mentales duros; los altos iniciados en conocimientos mistéricos. La agenda de género, la guerra de sexos, la destrucción de la familia y el holókauston que aflora contra el Principio Primordial Femenino y la maternidad natural, son sofisticadas operaciones de dialéctica hegeliana puestas en marcha para implantar y normalizar, paso a paso, en consonancia con la fría precisión de los astros, al andrógino en el centro del escenario profano -que siempre dominó el obscenario ritualista de los iniciados duros-. Al andrógino transhumano, abusado y taumatizado. A continuación, desde Éxegesis Diario compartimos un fragmento del sobrecogedor libro de Pedro Bustamante.

Nota: "La ANDROGINIZACIÓN y la homosexualización son, no sólo sobredeterminaciones culturales —que reconocen la preponderancia de la determinación natural—, sino también contradeterminaciones con respecto a la determinación heterosexual natural. Este carácter de inversión es clave, como veremos, para comprender el trasfondo satánico-luciferino de esta agenda de género-transhumanista. Esto no significa que todos los que defienden o practican el género de inversión sean satanistas-luciferinos. De hecho, la inmensa mayoría no lo son. Lo que queremos decir es que son víctimas inconscientes de una agenda que, en lo oculto, es satánica-luciferina. Hablar de ANDROGINIZACIÓN equivale a hablar de género, bien sea como sobredeterminación o como contradeterminación cultural de la determinación heterosexual natural".

Por Pedro Bustamante

Esta obra pretende aportar una teoría de género más amplia y profunda de lo habitual. Para ello, es necesario entenderla en el marco de un cambio de paradigma gigantesco que atravesamos, que va a transformar al humano en el transhumano. El núcleo de esta transhumanización es, precisamente, el género. Pues de lo que se trata es de demoler, de manera controlada, la familia tradicional y la fertilidad heterosexual natural, sustituyéndolas por una masa social atomizada de individuos andróginos, infértiles, equiparables a mercancías o a ganado cibernético.

Para comprender este proceso que hoy atravesamos proponemos una formulación propia y original, expresada, en parte, de manera conceptual, y en parte, mediante diagramas topológicos. Esta formulación consiste en una doble tensión, a su vez bipolar, que conforma una doble pirámide o rombo.

Pero que en realidad es un desdoblamiento de una única pirámide, que expresa la jerarquía social y el grado de "progreso" o desarrollo civilizatorio (que para nosotros equivale al grado de decadencia). Por un lado, existe una tensión horizontal, que es la que conforman la mujer y el hombre naturales, tradicionales, profanos, a lo que denominamos heteroarcado. Por otro lado, existe una tensión vertical, que persigue la neutralización progresiva de la tensión heteroarcal, que denominamos androginización o tensión androginizadora, y que remite a un androginarcado relativamente oculto.

Esta formulación pone en cuestión las visiones simplistas y maniqueas dominantes, que fomentan la división social entre mujeres y hombres, entre homosexuales y heterosexuales, etc., que polemizan sobre la existencia y el predominio de diversos sexismos, como el matriarcado y el patriarcado, o el feminismo y el machismo. Todas estas formas de sexismos, más o menos existentes, más o menos ideológicos, son, para nosotros, aliados estratégicos y frentes de una fuerza mucho más poderosa y oculta, que es precisamente la androginización.

Pero, en lo que esta obra se distingue de la inmensa mayoría de las que tratan del género y del transhumanismo, es en inscribirlos en el marco de una mecánica ritual satánica-luciferina. O lo que es lo mismo, de programación mental mediante trauma. Cuya estrategia e interés número uno es la demonización o satanización de las relaciones heterosexuales fértiles, y sobre todo, de la maternidad. El poder-religión real en la sombra es, antes que nada, satánico-luciferino. Hasta que no se comprenda esto no se comprenderá nada. Y su principal agenda, en las décadas que atravesamos, es la transhumanización, que como decimos engloba a su vez, antes que nada, la agenda de género.

De manera que lo que intentamos mostrar en este trabajo es que la agenda de género, médula de la agenda transhumanista, es una inmensa operación de ingeniería social, en el sentido más amplio de este término, que para nosotros incluye lo político, lo religioso, lo moral, lo ritual, e incluso lo mágico. En efecto, hablamos de magia negra no declarada, en la forma de una programación mental mediante trauma de masas que hoy lo invade todo. O, para el que lo prefiera, los movimientos feminista y de género de hoy sólo se pueden entender en todo su alcance como "religiones políticas". Pero también, como formas de guerra no declarada de cuarta y quinta generación.

La androginización se produce, por lo tanto, en este marco satánico-luciferino, iniciático y, en gran medida, oculto. La programación mental mediante trauma se encarga de articular este ámbito oculto, que denominamos satánico, y el ámbito visible, que denominamos luciferino (o ilustrado). Desdoblamiento que, en conjunto, produce la androginización del heteroarcado, desde una lógica de disociación gnóstica y maniquea. La programación mediante trauma articula estos dos ámbitos, así como los distintos estratos sociales, que hay que entender, antes que nada, como una distinción entre la sociedad profana heteroarcal y la sociedad iniciática androginarcal.

Esta mecánica de desdoblamiento gnóstico y de ocultamiento satánico-luciferino, así como la programación mediante trauma que la acompaña, es central en esta gigantesca operación de ingeniería social, a través del todopoderoso aparato de propaganda global, que ha superado en mucho a sus homólogos de las grandes religiones de masas y los regímenes totalitarios clásicos del siglo XX.

En suma, la androginización es, según nuestra teoría, la fuerza más poderosa que mueve esta inmensa transformación social. De hecho, la mayor transformación que ha experimentado la humanidad. Un cambio de paradigma que supondrá el fin del humano tal como lo entendemos y el nacimiento de un nuevo ser transhumano.

Si esta androginización es tan poderosa, pero pasa desapercibida para la mayoría, es porque actúa de manera no declarada, ritualística, inconsciente, subliminal. La androginización ha sido siempre, de hecho, la estrategia de infiltración por antonomasia, oculta tras la apariencia del heteroarcado.

Esta obra es la última vuelta de tuerca de nuestra investigación. Se puede entender, por lo tanto, como la continuación de nuestros trabajos anteriores, en particular de Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (2016) y En el nombre del Falo y del Ano y de la Matriz transhumana: El sacrificio de la maternidad y el nacimiento del infrahumano (2017).

Pero, en este caso, hemos optado por otro formato, mucho más breve y sintético, prescindiendo casi por completo de referencias, que están en todo caso implícitas. Sí cabe citar El mito del andrógino de Jean Libis, que ofrece una panorámica muy iluminadora sobre el lugar central del andrógino en la cultura. Nuestra intención ha sido acercarnos al género del tratado breve, filosófico-divulgativo. Para, de esta manera, ofrecer una visión sobre el tema integral, condensada y de fácil acceso para el público general. Y, al mismo tiempo, una comprensión topológica, con una serie de diagramas que pretenden facilitar y complementar la exposición conceptual.

Para ello, la obra se inspira, sólo en cuanto al formato, en el Tractatus Logico-Philosophicus de Ludwig Wittgenstein. Pero, al mismo tiempo, como decimos, se estructura en base a una topología, inspirada en la cábala, la alquimia y otras fuentes del ocultismo y el esoterismo, en particular del Antiguo Egipto. Esta voluntad de sistematización conceptual y topológica estructura la obra, especialmente los primeros 12 capítulos. En los 12 restantes este sistematismo se desdibuja en parte, en paralelo al desarrollo de los diversos aspectos. Esto se corresponde con una estructura social que resulta del compromiso entre la lógica piramidal iniciática del poder-religión oculto, que conforma la cumbre de la pirámide, y la realidad más plural y variada de las distintas sociedades profanas, que están en la base. Como en el Tractatus, hemos estructurado la obra en forma de artículos numerados y jerarquizados, con referencias cruzadas y correspondencias con los diagramas topológicos, para que pueda comprenderse sintética y paralelamente a nivel conceptual y espacial. Y se han utilizado MAYÚSCULAS para hacer referencia a términos que aparecen en los diagramas, y MAYÚSCULAS CURSIVAS para aludir a sus formas, líneas o flechas.

Para profundizar en los temas que tratamos aquí remitimos a nuestras obras antes citadas y a sus referencias biblio- y filmográficas.

Diseño sin título (7)
El luciferismo y el satanismo

1.1. La sociedad humana se puede inscribir topológicamente en un doble ámbito: luciferino, en la mitad superior del diagrama (FONDO BLANCO), y satánico, en la mitad inferior (FONDO GRIS).

1.1.1. El luciferino es el ámbito visible, de la luz, la racionalidad, la prohibición, el orden y la sociedad profana. El satánico es el ámbito oculto, de la oscuridad, la animalidad, la transgresión, la crisis y la sociedad iniciática dura.

1.1.2. En la práctica, los términos "luciferismo" y "satanismo" remiten a lo mismo: una mecánica iniciática dura y de programación mediante trauma, centrada en el ritual de sexo y sangre. En definitiva, son lo mismo, y se puede hablar de satanismo-luciferismo o de luciferismo-satanismo. Pero nosotros utilizamos estos dos términos para referirnos a los dos ámbitos desdoblados de nuestro esquema. Que en todo caso se funden en sus dos extremos, superior e inferior, en el ANDROGINARCADO.

1.1.3. Nuestra topología considera estos dos ámbitos como simétricos, como un desdoblamiento de una mecánica única, en la que ambos se solapan. La sociedad iniciática dura, que encarna el poder-religión real, opera en el ámbito oculto satánico, pero se infiltra al mismo tiempo en el ámbito visible luciferino, de la sociedad profana.

1.1.4. Este desdoblamiento topológico pretende ilustrar una mecánica única, integral, pero que opera mediante esta distinción, ocultamiento, infiltración, disociación, doble moral, etc., y en suma, doble juego.

1.2.1. Este doble juego, que es consustancial a la cultura humana, está estrechamente asociado a la ANDROGINIZACIÓN, como vamos a tratar de mostrar a lo largo de esta obra (#17). Este doble juego es el que caracteriza a la cultura dominante, las grandes religiones, el Estado, la Ilustración, la razón práctica, el progreso, la ciencia, la tecnología, el capitalismo, etc.

1.2.2. En suma, toda la cultura dominante es, sobre todo desde la Ilustración, luciferina. Y esto implica que es también, en lo oculto, satánica.

1.3. La sociedad humana se inscribe en este campo de fuerzas romboidal, definido por la MUJER y el HOMBRE, en el eje horizontal, y los andróginos LUCIFER y SATANÁS, en el eje vertical.

1.3.1. Entre la MUJER y el HOMBRE existe una asimetría, complementariedad y tensión natural, heterosexual, fértil, que representamos con una DOBLE FLECHA HORIZONTAL. Al predominio de esta tensión en las modalidades de cohesión, conformación y reproducción sociales lo denominamos HETEROARCADO.

1.3.2. Entre LUCIFER y SATANÁS existe una tensión cultural, androginizadora, infértil naturalmente, que denominamos ANDROGINIZACIÓN, y representamos con una DOBLE FLECHA VERTICAL. Al predominio de esta tensión en las modalidades de cohesión, conformación y reproducción sociales lo denominamos ANDROGINARCADO.

1.4. LUCIFER tensa la estructura social hacia arriba, hacia el espíritu descorporificado. SATANÁS la tensa hacia abajo, hacia la materia desespiritualizada. En base a una filosofía gnóstica-maniquea, en la que lo espiritual se diviniza y lo material se demoniza. Pero en la que, sobre todo, se oculta la dimensión transgresora, excesiva, gozosa, violenta, sadomasoquista, que sostiene esta disociación.

1.4.1. Esta topología se puede interpretar en términos casi físicos, como si fuese un arco. Para imprimir tensión en él, para que la flecha pueda lanzarse hacia delante —ámbito luciferino—, es necesario tensar la cuerda hacia atrás —ámbito satánico—. Esto mismo ocurre, en general, en la cultura humana, y en particular, en la agenda de género-transhumanista, como vamos a tratar de mostrar (#19-23). La ANDROGINIZACIÓN no se produciría, en el ámbito visible y profano, si no fuese porque está impulsada por el ámbito oculto e iniciático duro.

1.4.2. De manera que SATANÁS y LUCIFER son dos caras de la misma moneda, el "poli malo" y el "poli bueno", el "problema" y la "solución", ambos trabajando para un mismo poder-religión oculto satanista-luciferino. Pero llamando a LUCIFER Jehová, Dios, Alá, Razón, Progreso, Libertad, Igualdad, Fraternidad, etc.

1.5. El ROMBO, que es de hecho una PIRÁMIDE desdoblada, representa esta doble tensión. Los distintos puntos de este ROMBO indican el predominio o la resultante de la acción combinada de las dos tensiones, que confluyen en las distintas formas de cohesión, conformación y reproducción sociales.

1.5.1. Esta topología no sólo representa una cultura y época determinadas. Simboliza también el desarrollo iniciático, civilizatorio, a nivel global y a lo largo del tiempo.

1.6.1. Insistimos en que se trata del desdoblamiento topológico de una mecánica única. Esto significa que ascender en la PIRÁMIDE visible luciferina implica necesaria y previamente descender en la PIRÁMIDE oculta satánica.

1.6.2. Estos descensos y ascensos sociales e iniciáticos coinciden con la ANDROGINIZACIÓN de los individuos que los experimentan. Pues son, como vamos a seguir viendo (#13), parte de la producción iniciática y el culto del andrógino.

1.7. El máximo poder en toda esta estructura, esto es, en la sociedad humana y su transformación a lo largo del tiempo, lo ostentan las figuras andróginas LUCIFER y SATANÁS.

1.7.1. Al hablar de LUCIFER y SATANÁS nos referimos, antes que nada, a símbolos. Si bien todo apunta a que estos símbolos son utilizados o encarnados por energías, dimensiones, entidades, etc., no humanas, alienígenas o extraterrestres, que dominan a la humanidad desde siempre.

1.8. Conviene adelantar que el desdoblamiento que establecemos topológicamente entre el ámbito luciferino y el satánico se corresponde con la disociación mental producida por la programación mental mediante trauma. Esto significa que SATANÁS y LUCIFER son dos aspectos de un mismo ser, el primero encarnando el falo sádico traumatizador, y el segundo el ángel que las víctimas dicen presenciar durante el trauma.

Heteroarcado, homoarcado y androginarcado

2.1. Las nociones de HETEROARCADO, ANDROGINARCADO y HOMOARCADO —como las de MATRIARCADO y PATRIARCADO de las que nos ocuparemos después (#5)—, no designan sociedades en su conjunto, sino colectivos específicos dinámicos en los que predominan estas modalidades sociales. Las sociedades en general son, a partir de un cierto nivel de desarrollo, combinaciones de estas modalidades sociales.

2.2. Entre el HETEROARCADO y el ANDROGINARCADO existe una asimetría fundamental, que es que el último tiende a ocultarse e infiltrarse en el primero, operando, antes que nada, como ANDROGINIZACIÓN. De ahí que, en nuestro esquema y en el título del libro, las dos tensiones fundamentales que conforman lo social son el HETEROARCADO y la ANDROGINIZACIÓN.

2.3. La ANDROGINIZACIÓN transforma las modalidades sociales, desde el HETEROARCADO hacia el HOMOARCADO FEMENINO y HOMOARCADO MASCULINO, y así hasta el ANDROGINARCADO, que ha tendido a lo largo de la historia a ocultarse, pero hoy se desvela relativa y progresivamente.

2.4.1. El HETEROARCADO es la modalidad social en la que predominan las formas de cohesión, conformación y reproducción heterosexuales.

2.4.2. El ANDROGINARCADO es la modalidad social en la que predominan las formas de cohesión, conformación y reproducción androginosexuales. Como veremos (#13), el ANDROGINARCADO es el ámbito en el que se produce y se rinde culto al andrógino.

2.4.3. El HOMOARCADO es la modalidad social en la que predominan las formas de cohesión, conformación y reproducción homosexuales. Tiende a polarizarse como un HOMOARCADO FEMENINO y un HOMOARCADO MASCULINO.

2.4.4. El ANDROGINARCADO y el HOMOARCADO son nociones muy cercanas, pero diferentes. La distinción fundamental es que el ANDROGINARCADO se da en el marco de las sociedades iniciáticas duras y el HOMOARCADO en el de las sociedades profanas. O en otras palabras, el ANDROGINARCADO es el fruto de una programación mental mediante trauma dura y el HOMOARCADO de una programación mediante trauma blanda o de masas.

2.4.5. Esto no significa que el HETEROARCADO no sea también víctima de programación mental mediante trauma blanda, aunque en menor grado que el HOMOARCADO. Precisamente; porque la programación es un fenómeno muy cercano a la ANDROGINIZACIÓN, que a su vez tiende a coincidir con la homosexualización.

2.4.6. En la práctica, la ANDROGINIZACIÓN es relativa, de manera que el HOMOARCADO y el ANDROGINARCADO confluyen. De la misma manera que se dan formas de programación mental mediante trauma de tipo medio.

2.5. Distinguimos entre los términos hetero-sexual y hetero-arcado, androgino-sexual y androgin-arcado, homo-sexual y homo-arcado, porque nos parecen centrales las relaciones de amor, sexualidad y fertilidad, a la hora de comprender las formas sociales, políticas, religiosas y morales.

2.5.1. Y esto sin que las relaciones sexuales tengan que consumarse en todos los casos. Como veremos (#3), consideramos que todos estamos sometidos a una doble tensión heterosexual y homosexual, y esto es central a la hora de conformar las distintas modalidades sociales.

2.6. La reproducción heteroarcal es la natural, resultado de una unión heterosexual fértil. Es la que predomina en el paradigma humano. La reproducción homoarcal y androginarcal es la artificial, resultado de la ciencia, la tecnología, la ingeniería genética, etc. Es la que predominará en el paradigma transhumano.

2.6.1. En la transición entre el paradigma humano y el transhumano, el ANDROGINARCADO y el HOMOARCADO recurren al HETEROARCADO en distintas fórmulas de reproducción subrogada.

2.7.1. En suma, en las sociedades más naturales, tradicionales y profanas tiende a darse el HETEROARCADO.

2.7.2. El desarrollo iniciático, cultural, económico, estatal, científico- tecnológico, etc., coincide con la ANDROGINIZACIÓN relativa y progresiva de este HETEROARCADO. Esto da lugar a la formación de HOMOARCADOS y ANDROGINARCADOS.

Heterosexualidad y homosexualización

3.1.1. Las dos tensiones que hemos definido —HETEROARCADO y ANDROGINIZACIÓN— actúan por definición al mismo tiempo, caracterizando las distintas modalidades sociales e individuales, como resultantes de ambas componentes.

3.1.2. Pues bien, lo mismo se puede decir de la heterosexualidad y la homosexualización, como fenómenos implícitos en el HETEROARCADO y la ANDROGINIZACIÓN.

3.1.3. En cuanto a la homosexualización, se trata de un fenómeno cercano a la ANDROGINIZACIÓN. La segunda se da en el ámbito iniciático, en forma de programación dura. La primera se da en el ámbito profano, en forma de programación blanda. Como veremos (#19), la ANDROGINIZACIÓN produce la homosexualización, así como la guerra de sexos.

3.2. La heterosexualidad es una determinación natural y la ANDROGINIZACIÓN y la homosexualización son sobredeterminaciones culturales.

3.2.1. La ANDROGINIZACIÓN y la homosexualización pueden ser también, no sólo sobredeterminaciones culturales —que reconocen la preponderancia de la determinación natural—, sino también contradeterminaciones con respecto a la determinación heterosexual natural. Este carácter de inversión es clave, como veremos (#19-23), para comprender el trasfondo satánico-luciferino de esta agenda de género-transhumanista.

3.2.2. Esto no significa que todos los que defienden o practican el género de inversión sean satanistas-luciferinos. De hecho, la inmensa mayoría no lo son. Lo que queremos decir es que son víctimas inconscientes de una agenda que, en lo oculto, es satánica-luciferina.

3.3. Hablar de ANDROGINIZACIÓN equivale a hablar de género, bien sea como sobredeterminación o como contradeterminación cultural de la determinación heterosexual natural.

3.3.1. En otras palabras, lo que no debemos perder nunca de vista es que están en juego las dos tensiones bipolares que definen nuestra topología. De manera que, a fin de cuentas, la agenda de género coincide con la agenda androginizadora. Y a su vez esta es la subagenda central que compone la agenda transhumanista.

3.3.2. Hay que aclarar que, al hablar de la ANDROGINIZACIÓN y del andrógino, no nos interesamos principalmente en su dimensión manifiesta, visual, fisionómica, como hace el pensamiento dominante. Como veremos (#13), la clave para entender todo esto es que la producción del andrógino, y por lo tanto, la ANDROGINIZACIÓN, opera sobre todo de manera oculta, infiltrada, enmascarada. En otras palabras, hay muchos más andróginos de los que la mayoría reconoce, y esto es fundamental para comprender cómo opera la agenda de género.

3.3.3. Esto dificulta enormemente la comprensión de toda esta mecánica. Y sin embargo, hay que asumir que esta es la única manera de comprenderla en todo su alcance. Comprender cómo opera la agenda de género equivale a desvelarla, porque esta dimensión oculta es lo que más la caracteriza. De ahí que hayamos comenzado por mostrar el doble juego satánico-luciferino en el que se inscribe (#1).

3.4. Todos estamos sometidos, por lo tanto, a esta doble tensión o tendencia: heterosexualidad y ANDROGINIZACIÓN-homosexualización. Con la diferencia de que la heterosexualidad viene dada por naturaleza y la ANDROGINIZACIÓN-homosexualización por cultura. O, si se prefiere expresado de otra manera, la heterosexualidad es una naturaleza y la androginia-homosexualidad una segunda naturaleza.

3.4.1. De ahí que hablemos de heterosexuali-dad y de androgini-zación y homosexuali-zación. El ser humano es heterosexual, con independencia de que esto le guste o le disguste, lo acepte o lo rechace, lo practique o lo reprima, lo defiendan o lo combatan las instituciones. Pero, al mismo tiempo —cruzándose en una misma topología romboidal—, la cultura lo androginiza-homosexualiza. De nuevo, con independencia de que esto le guste o le disguste, lo acepte o lo rechace, lo practique o lo reprima, lo defiendan o lo prohíban las instituciones.

3.4.2. En resumen, la heterosexualidad es una tensión o tendencia natural. Mientras que la homosexualidad es el resultado de una tensión o tendencia cultural, de una homosexualización. La clave para comprender esta diferencia está en la programación mental mediante trauma, como vamos a tratar de mostrar (#14).

3.4.3. Nuestra formulación pone en cuestión la ideología dominante, según la cual se puede ser alternativamente heterosexual u homosexual. Porque consideramos estas nociones en un sentido más amplio, como tensiones contrapuestas que confluyen, que se funden, que se superponen.

3.5.1. Así, lo que la ideología dominante denomina un "heterosexual" es, para nosotros, aquel que reprime, no desarrolla u oculta su tendencia homosexual, al contrario de lo que hace con su tendencia heterosexual. Y lo que denomina un "homosexual" es alguien que reprime, no desarrolla u oculta su tendencia heterosexual, y no hace lo propio con la homosexual.

3.5.2. Como vemos, en ambos casos opera alguna forma de represión libidinoso-agresiva. El "heterosexual" reprime su tendencia cultural. Y el "homosexual" reprime su tendencia natural.

3.5.3. Esto pone en cuestión la idea dominante, según la cual, las relaciones de género son más libres o liberadoras con respecto a las relaciones heterosexuales. Lo que vamos a intentar mostrar en este trabajo es que es lo contrario. Las tendencias de género son más represivas o coactivas que las tendencias heterosexuales. Si la mayoría no es consciente de esto es, de nuevo, por la inmensa campaña de propaganda y de programación mental mediante trauma que produce el género.

3.5.4. Dicho de otra manera, las dos tensiones —heteroarcal-heterosexual y homoarcal-homosexual— suponen dos formas de influencia o coacción de la sociedad sobre el individuo. La diferencia es que la primera es de un orden más natural y la segunda de un orden más cultural o artificial. Que la primera parezca más reprimida o coactiva y la segunda más libre o liberadora es producto de la propaganda y de la programación mental mediante trauma.

3.6. En lo que hay que insistir es en que la homosexualización —fenómeno complementario a la guerra de sexos— es producida por la ANDROGINIZACIÓN, en el marco de un larguísimo proceso civilizatorio. Y en contraposición bitensional y bipolar a la heterosexualidad natural.

3.6.1. La ANDROGINIZACIÓN es la fuerza protagonista de la transformación social. Esto se está desvelando especialmente hoy, en que se consuma un largo proceso de transhumanización. Transhumanización que consiste, precisamente, en el predominio del elemento artificial sobre el natural, hasta el punto que supondrá el fin del humano natural y la emergencia de un nuevo ser transhumano producido artificialmente (#4).

3.7. En resumen, el género coincide con la ANDROGINIZACIÓN, en el sentido estructural que estamos proponiendo aquí. La agenda de género coincide con la agenda androginizadora. Y a su vez son la médula de la agenda transhumanista.

3.7.1. En otras palabras, todas las opciones de género son parte de una misma tendencia androginizadora. Son, simplemente, distintos grados, variedades, combinaciones, de los elementos básicos que estamos formulando aquí.

3.7.2. Las innumerables opciones que nos ofrecen en el mercado de las variedades del género se pueden reducir a la combinación de estas dos: desarrollar o reprimir la tendencia heterosexual natural, y desarrollar o reprimir la tendencia homosexual cultural.

De la era humana a la transhumana

4.1. Todo lo que decimos no se puede entender si no es en el marco de un cambio de era o de paradigma: del humano al transhumano. Este cambio de era es también la conclusión de un largo proceso, que es, precisamente, lo que estamos denominando la ANDROGINIZACIÓN.

4.2. Esta obra se inspira en las tres eras establecidas por Aleister Crowley: la era matriarcal de ISIS, la era patriarcal de ORISIS y la era androginarcal de HORUS. El cambio de la era humana a la transhumana coincide con la transición entre las dos últimas. Y por lo tanto, con el paso del predominio del HETEROARCADO —sea en su versión matriarcal o patriarcal—, al del ANDROGINARCADO.

4.2.1. La era humana se basa —o se basaba, puesto que estamos en la transición entre eras— en un paradigma heterosexual-heteroarcal, con respecto al cual la ANDROGINIZACIÓN y el ANDROGINARCADO son —o eran— la anomalía. O en otras palabras, la heterosexualidad y el HETEROARCADO se correspondían con el orden o la prohibición, y la ANDROGINIZACIÓN y el ANDROGINARCADO con la crisis o la transgresión.

4.2.2. Esto es coherente con el papel central de la producción y el culto al andrógino en las sociedades iniciáticas, que ha estado en el corazón más oculto de toda esta mecánica desde hace milenios. Y que ahora se desvela progresivamente, en paralelo a la ANDROGINIZACIÓN de las sociedades profanas.

4.3. El cambio de la era humana a la transhumana supone una inversión total de lo paradigmático y lo anómalo. Así, lo que para el paradigma humano era la anomalía —la ANDROGINIZACIÓN— está pasando a ser el paradigma. Y lo que era el paradigma —el HETEROARCADO— pasará a ser la anomalía.

4.4. Decir que el paradigma humano era la heterosexualidad y el HETEROARCADO implica también decir que se basaba en la fertilidad natural. Pues bien, el paradigma transhumano pasará a estar basado, fundamentalmente, en la fertilidad artificial.

4.4.1. En el paradigma humano, cualquier forma de sexualidad o fertilidad no heterosexual era considerada, hasta hace muy poco, anómala, esto es, inmoral, transgresora, punible, etc. En el paradigma transhumano sucederá lo mismo, pero no tanto con la heterosexualidad, como sobre todo con la fertilidad natural, como nos mostró Aldous Huxley en Un mundo feliz.

4.5. Insisitimos (Nota previa) en que no nos estamos refiriendo a anomalías de tipo natural, genético o biológico. Estas merecen todo el respeto, pero no deberían afectar, dado su carácter minoritario, a la distinción estructural entre paradigmas y anomalías que estamos manejando, que atiende sobre todo al plano moral, religioso, legal, político.

4.6.1. En suma, el paradigma transhumano va a suponer una transformación radical del paradigma humano. Va a hacer irrelevante la distinción entre naturaleza o esencia heterosexual y fértil, y segunda naturaleza o tendencia androginizadora e infértil. El androginismo —en el sentido estructural que estamos proponiendo (#3.3.2)— y la infertilidad natural pasarán a ser la esencia, lo natural, lo normal. La segunda naturaleza humana hará las veces de primera naturaleza, pues esta última desaparecerá en la práctica. Lo natural será nacer artificialmente en un laboratorio, y ser producido infértil para evitar la reproducción natural. Lo normal será la androginia, aunque sea con la apariencia de heterosexualidad.

4.6.2. Lo mismo que decimos vale para el papel de la heterosexualidad como determinación y de la ANDROGINIZACIÓN como sobredeterminación o contradeterminación (#3.2-3.3). El androginismo pasará a ser la única determinación cultural, relegando a un lugar muy marginal lo natural, que allí donde perviva será considerado anómalo, esto es, inmoral, transgresor, ilegal, punible, etc.

4.7. Lo que estamos viendo hoy y seguiremos viendo en las próximas décadas es la transición entre estas dos eras o paradigmas. La veremos de manera gradual, como una transformación progresiva de las sociedades, en lo moral, los valores, las prácticas, las leyes, etc. Pero también la veremos en forma de polarizaciones marcadas y conflictos, con el andrógino ocupando un lugar privilegiado en los ESCENARIOS, como vamos a tratar de mostrar (#17).

4.8. Lo que nuestra formulación y nuestra topología pretenden mostrar es que las dos eras en transición son parte de un mismo proceso, gobernado por las dos tensiones bipolares contrapuestas que hemos señalado.

4.8.1. En la era humana predomina el HETEROARCADO, y en la era transhumana predominará el ANDROGINARCADO. Pero predominio no significa eliminación total de la tendencia contraria. Sobre todo cuando, como vamos a ver (#22), la esencia de la ANDROGINIZACIÓN es ocultarse e infiltrarse en otras modalidades sociales —HOMOARCADO, MATRIARCADO, PATRIARCADO, y, en última instancia, el HETEROARCADO mismo—.

4.9. Todo lo que decimos podemos expresarlo de esta otra manera. El andrógino es una ficción, si lo comparamos con la realidad del heterosexual. De la misma manera que el género es una ficción, si lo comparamos con la realidad del sexo. Pero es una ficción muy poderosa, en la medida en que transforma y está destinada a transformar por completo la realidad, a convertirse en realidad.

4.9.1. Lo importante es comprender que esta lógica de transformación de la realidad a partir de la ficción es fundamental para comprender todo este proceso androginizador y transhumanizador. En la medida en que, como veremos (#14), las sociedades profanas toman como referencia a una serie de figuras que aparecen en los ESCENARIOS del poder-religión. Figuras que son, en cierta medida, reales, pero también, en gran parte, ficticios.

4.9.2. Lo que vamos a intentar mostrar es que todo este juego de ficción y realidad es, en definitiva, el de la programación mental mediante trauma, el de la ocultación, la infiltración, la veladura. Todo ello producido, a pesar de que pocos son conscientes de ello, desde las sociedades ocultas satánicas-luciferinas.

4.10.1. Sin duda, la agenda transhumanista tiene un fuerte componente científico-tecnológico. Pero insistimos en que su elemento central es la agenda de género y todo lo que estamos enfatizando aquí: las relaciones humanas, la ingeniería social, la moral, la manera en que se conjugan el amor, la sexualidad y la fertilidad (#15).

4.10.2. De lo que se trata es de ir desestructurando progresivamente el HETEROARCADO y reestructurarlo al mismo tiempo como ANDROGINARCADO, más o menos explícito, porque su propia esencia es ocultarse tras el primero. Esta ANDROGINIZACIÓN implica la fusión de las relaciones humanas con el aparato estatal, capitalista, tecnológico, médico, informacional, monetario, etc. O en otras palabras, la transformación total del humano en mercancía-ganado cibernético.

"Hemos dejado para el final este tema para facilitar la comprensión del lector del conjunto de la obra. Pero lo cierto es que la pederastia ocupa un papel central en toda esta mecánica y opera en paralelo a la guerra de sexos y la homosexualización. De hecho, la producción del andrógino en el OBSCENARIO satánico empieza por la traumatización infantil, en particular el abuso sexual de bebés y niños por parte de adultos, sean su madre y padre naturales o los sustitutorios ("cuaternio matrimonial").

Este abuso infantil, en el centro más oculto de la ANDROGINIZACIÓN dura, es uno de los temas más desconocidos para las sociedades profanas. La paradoja es que esto se corresponde con que la pederastización blanda de las sociedades profanas sea una de las fases ulteriores de la agenda androginizadora, una vez que la fase anterior de normalización de la homosexualización está consolidada. Así, en el ámbito luciferino de las sociedades profanas se pueden distinguir dos formas de ANDROGINIZACIÓN blanda —homosexualización y pederastización—, sin que tengan que darse forzosamente de manera combinada. Pero pederastización y homosexualización, por este orden, forman parte de una misma mecánica de ANDROGINIZACIÓN dura en el ámbito satánico.

El HETEROARCADO y la familia heteroarcal se sostienen gracias a dos prohibiciones fundamentales: el incesto (tanto entre hermanos como entre adultos y menores) y la homosexualidad. Normalizar estas transgresiones, como venimos diciendo, equivale a destruir el HETEROARCADO, y con ello transformar el paradigma humano en el transhumano. La agenda de género-transhumanista consiste en normalizar, primero, la transgresión homosexual, que es menos crítica para el HETEROARCADO, y segundo, en hacer lo propio con el incesto, la clave que sostiene la arquitectura de la familia tradicional, y por lo tanto la transgresión más crítica para el HETEROARCADO.

De la normalización de la homosexualidad hemos tratado ya, como movimiento complementario de la guerra de sexos. Esta subagenda de la agenda de género se ha venido aplicando en las últimas décadas y seguirá extendiéndose y normalizándose a nivel global en lo sucesivo. Pues bien, la normalización de la pederastia en general, y la del incesto en particular —esto es, a los dos niveles del "cuaternio matrimonial"— las vamos a ver en las próximas décadas. Insistimos en que la homosexualización y la pederastización blandas, en las sociedades profanas, se derivan de las correspondientes pederastización y homosexualización duras, en las sociedades iniciáticas. Pero en orden inverso, ya que lo más oculto, lo más profundo, lo más obsceno, lo primero, en la sociedad oculta, es lo último que se desvela y normaliza en la sociedad profana.

Recordemos que los protagonistas del ESCENARIO del poder-religión no son solo los cuatro adultos ISIS, ORISIS, NEFTIS y SET. Es también HORUS, el/la "hijo/a" de todos ellos. Todo lo que hemos dicho hasta ahora de las relaciones entre estos adultos se da al mismo tiempo que las relaciones entre los adultos y el menor. Así, como hemos intentado mostrar, en toda está mecánica, las cinco figuras de la péntada son indisociables. Y lo mismo ocurre parcialmente en el ESCENARIO con la trinidad luciferina y en el OBSCENARIO con la trinidad satánica. Y así, lo que vamos a ver aparecer cada vez más en los ESCENARIOS, es, no solo la guerra de sexos y la homosexualización, protagonizadas por ISIS y OR-ISIS, sino también la pederastización de estos con respecto a su "hija-o" H-OR-US. Con NEFTIS y SET actuando en segundo plano o en el OBSCENARIO. Todo ello, como venimos diciendo, más o menos velado por las relaciones aparentemente heteroarcales de ISIS OR-ISIS y H-OR-US (velo de ISIS-OR-ISIS).

Conviene insistir en que la estructura profunda de toda esta mecánica es la péntada, que integra dos generaciones, sea su vinculación más natural (heteroarcal) o más artificial (androginarcal). Y lo mismo hay que decir de la trinidad luciferina (heteroarcal aparente), en el ESCENARIO, y la trinidad satánica (androginarcal), en el OBSCENARIO. El significado profundo de la péntada y las trinidades es esta unidad conformada por las relaciones entre los adultos y el menor, en la que todas ellas interactúan. Estas dos trinidades expresan el doble juego o doble moral que atraviesa toda esta mecánica, que es la del ANDROGINARCADO que se oculta, enmascara, infiltra, vela, en el HETEROARCADO.

La ANDROGINIZACIÓN dura comienza por la pederastización, en la trinidad satánica, y termina por la misma pederastización de las sociedades profanas, bajo la influencia de la trinidad luciferina.Todo esto significa que los gemelamientos de los que hemos hablado se dan en paralelo a la programación cruzada de adultos y menores. Recordemos que los gemelamientos se dan también entre menores (HORUS-HARPÓCRATES), pero esto lo hemos mostrado como si fuesen adultos, para simplificar el esquema.

Esto significa que las triangulaciones que están en el corazón de estos gemelamientos se dan también, y al mismo tiempo, en estas programaciones cruzadas. Del mismo modo, todo lo que hemos dicho sobre el papel central de la demonización de la heterosexualidad, de la fertilidad natural, y en particular, de la maternidad, hay que extenderlo al conjunto de relaciones de la péntada y las trinidades. Porque el abuso sexual infantil, en particular el incestuoso, se puede entender también como una demonización de la relación heteroarcal.

Insistimos en que esto lo hemos dejado para el final para simplificar la comprensión. Pero, de hecho, la pederastización está a un nivel más profundo y anterior, en el ámbito satánico, con respecto a la guerra de sexos y la homosexualización. Se trata, en definitiva, de la inversión satánica del amor protector y nutricio por el abuso sadomasoquista del menor por parte de los adultos. De la misma manera que, en las relaciones entre adultos, se trataba de invertir las gemelaridades de atracción heterosexual-fértil y rivalidad homosexual, por las de rivalidad heterosexual y atracción homosexual infértiles.

El abuso infantil es el corazón de la producción del andrógino-programado mental mediante trauma duro, sea en forma más o menos ritual, más o menos sistemática. Este abuso infantil es el ataque más demoledor al punto central de las relaciones heteroarcales. Y el primero —si exceptuamos la traumatización de madres y fetos— de toda la serie de abusos en que consiste la programación- ANDROGINIZACIÓN dura.

En las sociedades iniciáticas duras, el ataque al HETEROARCADO comienza por este abuso infantil. Simplificando, el ataque al HETEROARCADO es el "problema" que se utiliza para ofrecer como "solución" el ANDROGINARCADO. Esta desnaturalización y psicopatización es el ingrediente central que mantiene la cohesión de la jerarquía del poder-religión real en la sombra. Después, la misma lógica se extiende a las sociedades profanas, pero invirtiendo el orden, desvelando las distintas capas de la cebolla, empezando —en el ESCENARIO— por lo último —en el OBSCENARIO— y terminando —en el ESCENARIO— por lo primero— en el OBSCENARIO—.

Y así, la pederastización de las sociedades profanas será la estocada final que acabe con la familia tradicional y el HETEROARCADO, como "problema" utilizado para que el transhumanismo sea ofrecido como "solución", en la forma de un ANDROGINARCADO profano".

Androginización vs Heteroarcado (PDF)

Te Puede Interesar:

La Iglesia católica como gran catalizadora social de la agenda transhumanista-androginizadora

Aprender a desobedecer por Pedro Bustamante

El imperio de la ficción: conversatorio con pedro Bustamante

La monarquía como sustitución hierogámica-sacrificial por Pedro Bustamante

Exégesis Diario

Redacción de Exégesis Diario

Te puede interesar