La Inversión simbólica en la Madre Naturaleza y la destrucción del Principio Femenino Primordial en la Mujer

SIMBOLOGÍA 19 de junio de 2020 Por Exégesis Diario
La historia moderna no es más que una mota de polvo en la cosmogonía cíclica de la humanidad. En su breve, pero infame recorrido, el hombre moderno ha invertido cada símbolo pretérito, pervertido las estructuras sociales y degradado los auténticos conocimientos universales hasta transformarlos en sobras residuales, relativos a un sistema variable que está en constante cambio "evolutivo". El cientificismo se convirtió en la religión del nuevo siglo y sus peritos -colocados por el establishment en los altares de los todopoderoso mass media- en los mesías de la nueva doctrina. Este sistema doctrinal es manifestado por los propios perpetradores del Estado Profundo con variopintos nombres, como transhumanismo, infrahumanismo o simplemente como doctrina luciferina. El siguiente extracto pertenece a la obra La última Danza de Kali del autor español IBN Asad. A continuación se expone de manera breve la inversión simbólica que la doctrina luciferina invocó para degenerar los conceptos universales y primordiales de Madre Naturaleza, Tierra y Mujer. Eufemismos que en la actualidad son utilizados sin ningún tipo de vergüenza -ni conciencia- como sinónimos de protección, progreso y evolución humanista.
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La inversión moderna: la "Madre Naturaleza" ambientalista

"Save the world" ("Salva el mundo"). Así, a través de un imperativo directo, el movimiento ambientalista está dejando su mensaje en la cultura pop, el cine, la publicidad, el deporte, y todos sus medios. Este sencillo mensaje ya expresaría explícitamente una inversión manifiesta: El "mundo" (o "la tierra"; en inglés, earth) sería el que necesita ser salvado, a pesar de que el principio femenino primordial siempre fue al que tradicionalmente se le pedía auxilio y protección. En otras palabras: en situaciones normales, es el ser humano quien pedía ayuda a la tierra, y no al contrario, tal y como expresan las invocaciones a la María Auxiliadora cristiana, a las devis hindús, o a la Tierra Pura budista extremoriental. En la contra-tradición del Nuevo Orden Mundial, es el ser humano quien es obligado (se le ordena a ello) a salvar a quien fue su salvadora. Pero, ¿qué amenaza a la tierra? En esta respuesta se expresa la sinrazón inherente al Nuevo Orden Mundial: la amenaza es el propio ser humano. Así, el movimiento ambientalista ordena al ser humano a que actúe para salvar al mundo de su propia actividad. Esta orden, además de ser un síntoma esquizofrénico, es una canallada: una invocación a la inmolación, al holocausto, a la autodestrucción.

Este "mundo por ser salvado" es algo difuso a proteger que el moderno hace llamar "naturaleza". Este término -lleno de problemas filosóficos- sólo puede partir de las traducciones latinas de Aristóteles, hasta cuando el mismo Tomás de Aquino distingue entre natura naturans y natura secunda, empleados ambos conceptos traducidos efectivamente en lo que dentro del aristotelismo sería la "física". Sin embargo, la "naturaleza" de los modernos no significaría nunca nada relacionado ni de lejos con la "naturaleza" escolástica. El moderno define su difusa "naturaleza" a través de su contrario aún más difuso y oscuro. Así, para el moderno, la naturaleza a proteger (es decir, "lo natural") se contrapone a un ambiguo "artificial", "lo no-natural". Hasta tal punto el hombre moderno estaría disociado de su propia verdad, que él mismo se considera separado de esa "naturaleza" de la que surgiría toda manifestación cósmica. No sólo eso: considera que todo lo que hace, tendría una "naturaleza no-natural", que él llamará lo "artificial". Así, a través de otro síntoma esquizofrénico, se puede entender que el hombre moderno considere a un bosque de robles como "parte" de la naturaleza, pero no -por ejemplo- a un coche. Para él, un árbol es algo "natural", pero una casa de madera no lo es; el mar es algo "natural", sin embargo un barco pesquero no lo es; el aire es algo "natural", sin embargo el CO2 no lo es. Resumiendo: ¿Qué es esa "naturaleza" moderna? El desvío de la mente del moderno proyectado en su entorno.

Por supuesto, más allá de esta necedad, toda manifestación de este mundo (desde la selva del Amazonas a Dubai, desde una encina a un Hotel Hilton, desde un gorrión hasta Henry Kissinger...) formarían parte de la "naturaleza", independientemente de lo que quieran decir con esta palabra. Sin embargo, el ambientalismo bombardea con su imperativo inglés de salvar la naturaleza, salvar el mundo, salvar la tierra, salvar el planeta... Ya vimos que, en este mensaje, la amenaza y la salvación son una misma persona. Si acabamos de ver que esa "naturaleza" no es en absoluto lo que ese término con rigor encierra, ¿qué encierra entonces esa moderna "naturaleza"? Respuesta: la coartada de un crimen.

¿Cómo conseguiríamos que un ser se elimine a sí mismo? Inculcando a ese ser el error lógico de que su supervivencia está amenazada por su propia existencia. Por supuesto que esto es una locura: es necesario para el Establishment que así sea. Imaginemos a un niño que vive enjaulado y jamás ha visto ni a un ser humano ni a su propia imagen reflejada. Imaginemos también que ese niño ha sido enseñado desde pequeñito a temer, a odiar la figura humana aún sin conocerla. Pues bien, entonces alguien muestra a este desgraciado niño un espejo, y se le fuerza a que vea su propia imagen humana. ¿Qué hará este niño? Seguramente, el niño sentirá miedo, reaccionará violentamente y romperá el espejo. Si se le pone otro y otro espejo, hará lo mismo una y otra vez. Sin embargo, después de unos cuantos espejos rotos, el niño comenzará a asociar la imagen en el espejo con su propio cuerpo. Entonces, el niño, para escapar del miedo, dejará de romper el espejo y comenzará a golpearse a sí mismo. Si el miedo no cesa, el niño podrá llegar incluso a quitarse la vida. Parece una locura, ¿verdad? Esta locura ilustra a la perfección el mensaje imperativo ambientalista: "Save the world", "haced algo para salvaros de las consecuencias de lo que estáis haciendo", "actuad para salvaros de ese mismo acto", "dejad de ser para dejar de temer lo que sois".

Aunque nos hacemos cargo de lo difícil que resulta digerir estas realidades, nosotros nos atrevemos a hacerla pública aquí: las fuerzas inferiores que están detrás de esta locura no están tan interesadas en eliminar al ser humano (pues eso sería tan fácil como apretar un botón); el interés recae en que el mismo ser humano se autoaniquile libremente. Para estas fuerzas, los seres humanos interesan en la medida en la que podamos participar en una ritualística de inmolación, de sacrificio absurdo, de suicidio litúrgico. Para estas fuerzas, nuestras vidas no valen tanto como nuestra responsabilidad, voluntad y libre albedrío.

Sin embargo, no es momento ni lugar para desarrollar estas cuestiones; además todo ello nos desviaría del tema central del capítulo. La inversión del simbolismo articula un lenguaje erróneo, pero lenguaje a fin y al cabo. El movimiento ambientalista se sirve de él como base para desarrollar posteriormente una "ciencia" que dé validez, autoridad y razón de ser a su existencia. De nuevo nos encontramos con una base esquizofrénica en el planteamiento de la "ciencia ambientalista": "utilizamos la ciencia para protegernos del poder destructivo que surge del desarrollo de esa misma ciencia". A fin y al cabo, el mundo moderno no puede si tan si quiera imaginar una autoridad que no sea la que él llama "científica". Así, el Establishment se sacó de la manga una "ciencia medioambiental", una "ecología" e incluso unas explícitas "ciencias de la tierra". Todas estas invenciones dieron como fruto una serie de "especializaciones medioambientales" dentro de cada una de las ramas del -ya podrido de por sí- moderno árbol de la ciencia académica. Se encontró el pretexto perfecto para que la tiranía científica tecnocrática se impusiera. Así, estúpidos y arrogantes académicos especializados en un aspecto técnico de la maquinaria del Establishment, pasaron a ser supremas autoridades: técnicos medioambientales, ingenieros medioambientales, geólogos, ecólogos, biólogos, abogados medioambientales, licenciados en "ciencias del Mar", “ciencias de la tierra", "sostenibilidad"... la invertida clase sacerdotal científica se puso así su túnica verde en honor a la "Madre Naturaleza", y firmaron lealtad y colaboración con la casta guerrera de la élite blanca del Nuevo Orden Mundial.

Eufemismos y parodias al servicio del control mental

Al invertir un símbolo, queda su reflejo paródico. Si un símbolo tradicional es un contenido gnoseológico, una inversión simbólica será un mero continente al servicio de un fin. Si un símbolo es un soporte para el conocimiento, su inversión será un medio de adoctrinamiento en la ignorancia. La inversión simbólica que aquí hemos expuesto, "La Madre Naturaleza" ambientalista, precisa de los mismos mitemas, las mismas imágenes, las mismas voces que expresan el principio que es invertido. Este utilitarismo y perversión del símbolo es lo que el mundo moderno llama "propaganda", que en su aspecto comercial será referido como "publicidad". Así, en el Nuevo Orden Mundial, el símbolo muere, y su cadáver se convierte en "reclamo", en "icono", en "logotipo".

Aquí vamos a exponer tres de los símbolos invertidos más utilizados en el mundo moderno a través de la política, la publicidad, el cine, la TV, el internet, el deporte... y demás medios de control mental. Sin duda, existen muchísimos más símbolos invertidos, y existen muchísimos más ejemplos de los aquí citados. Recordamos que la cantidad pura es el límite al que tiende el culto satánico, y actualmente nos encontramos en un desarrollo del mismo en absoluto incipiente. Hay mucho, y al lector no le será difícil encontrar todos estos errores en su día a día cotidiano. Los tres símbolos invertidos que aquí expondremos ya los citamos en el primer apartado: "madre", "mujer" y "tierra". Vacías de su contenido verdadero, el valor de estas palabras se reduce al de un eufemismo. En cuanto a las imágenes evocadas a través de estas voces, el ambientalismo se servirá de ellas como "productos", como "modelos", como "reclamos". Teniendo en cuenta que el “audiovisual” es el medio predilecto para el control mental (lo veremos más adelante), cada una de estas tres voces tendrá una imagen arquetípica  incrustada en el sustrato simbólico subconsciente del hombre moderno (aquello que algunas escuelas de psicología moderna llamarían de “inconsciente colectivo”). Enseguida veremos que estas voces eufemísticas e imágenes paródicas servirán siempre al adoctrinamiento ambientalista.

"Madre": Ya señalamos la relación simbólica de la maternidad con el auxilio, con el socorro, con el amparo y con la protección. En la inversión simbólica al servicio del Nuevo Orden Mundial, el poder político como protección maternal se apoya en voces e imágenes relacionadas con el mitema "madre". El ciudadano moderno sería entonces un "hijo" o un "niño" del poder político en su acepción invertida: dependencia, infantilismo, ingenuidad, apego. Así, la fuerza estatal también se sexualizaría en dos polos: el "estado como padre" (la política exterior, comercio, defensa...) y el "estado como madre" (política social, sistema educativo, medioambiente...) En las monarquías europeas esto estaría materializado en las figuras de las "reinas" modernas, iconos de maternidad invertida al servicio del Establishment. El ejemplo más explícito de esta inversión sería la monarquía inglesa, donde existió hasta 2002 una "Reina Madre", madre de Elizabeth, presentada mediáticamente como una débil, afable y adorable anciana siendo el símbolo femenino del poder político del imperio más terrible que jamás haya existido. Esta inofensiva ancianita querida por sus súbditos fue llamada por alguien como Adolf Hitler, "la mujer más peligrosa de Europa". También dentro de la monarquía europea, nos encontramos en España a la Reina Sofía, filántropa de los niños desamparados y la mujer africana, colaboradora de numerosas ONG´s de ayuda internacional y proyectos medioambientales. El pertenecer a uno de los linajes más infames e ignominiosos de la nobleza europea (Se citará a la Casa Borbón en el Capítulo 11) no impide ni mucho menos ser el icono maternal de un país entero. Sin embargo, la Reina Sofía no es en absoluto original: todas las figuras reales femeninas europeas se dedican oficial y exclusivamente a ser "imagen", "rostro", "reclamo" de organizaciones humanitarias y medioambientales. ¿Ellas habrán olvidado a lo que se han dedicado y se dedican sus respectivas casas reales, o somos nosotros –sus súbditos- quienes lo han olvidado?

En la política -llamada con ironía, "democrática"- la inversión simbólica de la maternidad se deja ver en numerosas primeras damas. Quizá el icono pionero de esta "madre democrática" fue Eva Perón, la cual inició una estela de hedor continuada por las adaptaciones postmodernas de Hillary Clinton, Ana Botella, Cherie Blair, y más recientemente Carla Bruni y Michelle Obama. Pero precisamente donde está más presente la inversión simbólica al servicio del ambientalismo es en los recién estrenados “Ministerios de Medioambiente” europeos. Hasta la fecha, de los 6 ministros de medioambiente españoles, 4 fueron mujeres (y uno de los hombres es un conocido homosexual de la escena política); esta estadística se adapta perfectamente a la media europea. No es una coincidencia que los “Ministerios de Interior” sean reservas de la masculinidad política. Recordemos las tareas políticas de la pervertida madre del poder político: política social, educación, medioambiente... Por lo tanto el “Ministerio de Educación”, el “Ministerio de Igualdad” (para los lectores no-españoles, les informamos que -en efecto- existe un “Ministerio de Igualdad”...), el “Ministerio de Asuntos Sociales”... El Establishment tenderá a ofrecer estos puestos a "mujeres modernas", potentes arquetipos de una sumisión y colaboración femenina para con el sistema político. 

Además de la política, la cultura pop será otro poderoso medio de inversión simbólica de la maternidad, interconectado -por lo demás- con otros medios (incluido el político, como demuestra la importante figura de la ya citada Carla Bruni). Sin embargo, el icono más explícito de este mitema sería la estrella del pop Madonna, la cual directamente adoptó el nombre de la "madre vaticana". Esta nominación artística no fue escogida por su sonoridad, y si alguna vez se dejó ver una polémica entre Madonna y el catolicismo, fue una cortina de humo sensacionalista que oculta a las dos caras de una misma moneda: La CIA y la Iglesia Católica. De nuevo, en Madonna nos encontramos a una millonaria filántropa medioambiental, comprometida con causas sociales e imagen de numerosas ONG's. No por azar, Madonna es aclamada como la "Reina del Pop", es “embajadora de buena voluntad” de la ONU, y fue la actriz escogida para encarnar en el cine de Hollywood a la ya citada Eva Perón, en aquella cantinela de "no llores por mí, Argentina." Uno de sus hits, Material Girl (perteneciente a un disco, Like a Virgin, del que se vendieron 22 millones de copias) hizo que cientos de estadios cantaran al unísono como una letanía el estribillo: "Sabes que estamos viviendo en un mundo material, y yo soy una chica material." Este verso, además de ser una directa declaración de principios modernos, fue un instrumento más (toda la cultura pop lo es) de construcción de la "nueva mujer" que fue creándose a través de la ingeniería social de la década de los 80, 90, y que parió abortivamente en el siglo XXI con las Britney Spears, Paris Hilton, Hannah Montana y Lady Gaga. La Madonna pop fue el útero que utilizó el Nuevo Orden Mundial para gestar a la "chica material", a la "new girl", a la "nueva mujer". ¿Qué "nueva mujer" es esa? Veámoslo.

"Mujer": Actualmente cualquier portal de Internet, tiene una sección entre "Noticias" y "Deportes" con el siguiente título: "Mujer". De la misma manera, los periódicos de gran tirada europeos tienen siempre una amplia sección con el mismo título, si no un suplemento dominical ad hoc. En las librerías de los centros comerciales brasileños se puede encontrar una estantería con la palabra "Mujer" entre las secciones de "Suspense" y "Jardinería". Existe una literatura "para mujeres" en los Estados Unidos, existen revistas para mujeres en todo el mundo (Cosmopolitan, Elle, MarieClaire...). El hecho de que esto sea cotidiano dificulta ver que se esconde detrás. ¿Por qué esa necesidad de definir la palabra "mujer"? ¿Por qué esa insistencia en hacer de la "mujer" un "tema", un "género", una "sección periodística"? ¿Qué entiende la ingeniería social del Novus Ordo Seclorum por la palabra "mujer" y qué se quiere hacer entender con ella a través del massmedia, la publicidad y la cultura pop?

Recientemente, una lectora muy querida nos planteaba la siguiente cuestión: "¿Como la civilización occidental (tan machista y patriarcal) ha podido dar pie a un movimiento global como el de la liberación de la mujer?”. Esta pregunta puede resultar ingenua a simple vista, pero resulta sumamente interesante profundizar en ella. En una ordenación mundial que dependa de culminar la esclavitud del ser humano en un paradigma en donde el mismo esclavo escoja, defienda y ame su sometimiento, ¿Qué lugar tendrá la mujer común? Comprobamos enseguida que la "mujer" de la “cultura pop”, la publicidad, el cine, el deporte, la moda... no es en absoluto una "mujer"; es una identidad comportamental. La "mujer moderna" no es -con rigor- una mujer: es una imagen adolescente insertada como reclamo, medio, fin y presa publicitaria; dependiente de patrones de conducta comercializados, presionada para mostrarse en continua disponibilidad sexual, obstaculizada para tener hijos, obstaculizada para criarlos aún teniéndolos. Resulta comprensible que escuchar esta refinada crueldad cause irritación: lo que el mundo moderno llama "liberación de la mujer" no es sino el estadio final y triunfal de la esclavitud total de la feminidad. La ironía terminológica resulta ser el sello de la ingeniería social del Establishment: "La esclavitud es la libertad".

El razonamiento satánico que el Novus Ordo Seclorum impone a la mujer puede expresarse de la siguiente manera: "Mujer, has estado sometida a mi poder cruel durante siglos. Lo que ahora necesito para concluir mi plan en que digas ser libre y feliz bajo ese sometimiento. Durante milenios trabajaste como mujer, ahora te obligaré a que trabajes en las mismas corporaciones, fábricas y oficinas donde se embrutecen los hombres. A esta obligación la llamarás "inserción en el mercado laboral". Estarás obligada a trabajar el doble para mí, y a esta obligación creerás elegirla libremente y la llamarás "tu derecho". De la misma manera, durante siglos te traté como una mera hembra para tener descendencia; ahora ni para eso me servirás. Si antes te usaba para el fin de tener hijos, ahora te usaré para el mero medio de concebirlos. Sólo servirás para saciar mi sexo estéril, para satisfacer mi lujuria, para saciar mi hediondo deseo. A través de ese deseo, venderé mis productos por medios publicitarios. Te valoraré en la medida en la que me sirvas para mi placer, y te valorarás a ti misma en la medida en la que seas útil para ello: adelgaza, opérate, disfrázate, liposucciónate, silicónate, píntate, exponte, finge sonreír, finge placer, finge alegría... mientras seas apta para la fornicación, te valoraré. Después serás despreciada, y tan sólo podrás sobrevivir trabajando como un hombre, pensando como un hombre, siendo un hombre. A este final estadio de tu esclavitud le llamarás "liberación de la mujer" y llegarás a estar convencida de que es tu verdadera identidad conquistada por derecho propio..."

Así, la "mujer moderna" propia de los "países desarrollados" cree haber entrado en su libertad precisamente al haber dado su primer paso como esclava total. Ella, inconsciente de su desgracia, mira con compasión a las mujeres de los "países subdesarrollados", sometidas aún en un estadio inmediatamente anterior. La "mujer moderna" se convierte así en una "imagen" al servicio del Establishment, limitada al papel de "reclamo" de diferentes funciones: comerciales, políticas, sociales... El poder político seguirá vetado para la feminidad, e incluso éste se permitirá regodearse en su victoria, colocando en poderosos puestos ejecutivos a hombres burdamente travestidos como Margaret Thatcher, Madeleine Albright, o Angela Merkel. Mientras tanto, a la mujer común se le permitirá vivir en la medida en la que ame vivir su vida como fantasmagórica imagen.

Como arquetipo de esta imagen, los ingenieros sociales infrahumanos crearán una figura que sin ningún tipo de disimulo harán llamar "modelos", mujeres que sirven de reclamos comerciales de las "firmas" y corporaciones que visten a la "nueva mujer", a la "eterna chica", a la "material girl" que anunciaba la madre putativa del pop. La élite de esta "profesión" será referida con una nueva inversión simbólica explícita. Si la "imagen" y la "superficie" estarían tradicionalmente simbolizadas por el "abajo" (un ejemplo sería la superficie de un lago en la que se refleja el sol), estas "modelos" serán llamadas de "top" (del inglés, "top", arriba, cima, elevado). Una de esas top-models (de hecho, "la mejor") es la brasileña Giselle Bündchen, llamada -de nuevo- "la reina de las pasarelas". De nuevo nos encontramos en Giselle a una millonaria filántropa amante de la naturaleza, embajadora de buena voluntad la ONU para el MedioAmbiente, y colaboradora e imagen de numerosas ONG's (Nascentes do Brasil, ISA...) que intentan proteger la mata atlántica (Por cierto, sin mucho éxito, pues la deforestación brasileña sigue aumentando exponencialmente). Como curiosidad, la mujer "modelo" Giselle, "reina" de las pasarelas, es también "madre" desde el último mes de la primera década del siglo XXI, dando a luz a su hijo el mismo día en el que comenzaron los primeros actos de la Conferencia para la Tierra de Copenhague. No sólo eso, Giselle fue "novia" del actor de Hollywood, Leonardo Di Caprio, artista escogido para ser el narrador, productor e imagen de la superproducción propagandística medioambiental "The 11th Hour", distribuida por Warner (se verá en Capítulo 13), y en la que participaron tipos como Mijael Gorvachov. Mientras su ex-novio participaba en estos proyectos hollywoodienses, Bündchen participaba en otras superproducciones, tales como la esponsorizada adaptación del best-seller de literatura femenina titulado "El diablo viste de Prada". Para los lectores que no lo sepan, Prada es una de las corporaciones más influyentes del cártel textil, valorada (en el momento que escribimos esto) en 4 billones de dólares USA, y mayor cliente de la mafia del cuero turco, Desa. Por nuestra parte, no dudamos que -efectivamente- el diablo pudiera vestirse así...

Sin embargo, si las top-models venden ropa a través de su imagen (y venden imagen a través de la ropa), habrá otras mujeres que tendrán que vender su propia piel para sobrevivir. Se trata de un escalón inferior en la jerarquía reinada por las llamadas "tops", usadas por todo tipo de publicidad comercial. Son "modelos" utilizadas para fines comerciales como reclamos eróticos. Absolutamente todas las corporaciones usarán el erotismo en sus campañas publicitarias. Junto al erotismo, el otro reclamo publicitario "de moda" serán precisamente los sellos de lo medioambientalmente correcto: organic, ecofriendly, ecológico... palabras que no quieren decir ya nada, salvo que la corporación ha pagado sus tasas para poder estampar ese sello. Así, existirá un "café ecológico", un "papel ecofriendly", e incluso unos "alimentos orgánicos". Si se habla de "comida orgánica", implícitamente se habla de una comida que "no es orgánica"... Sería una ingenuidad por nuestra parte pensar que hablar de "comida orgánica" es un absurdo; estamos seguros de que mucho de lo que se está comercializando como comida no es -ni tan siquiera- "materia orgánica"... (se verá en el Capítulo 10) Esto nos lleva al tercer símbolo invertido ambientalista.

"Tierra" : Y como tercer símbolo invertido al servicio de la Madre Naturaleza ambientalista se encuentra "tierra", en inglés "earth", presente explícitamente en las organizaciones Tierra Primero, Amigos de la Tierra, Salva la Tierra, y muchísimas otras. Se comprobará que esa confusa "tierra" englobará las más disparatadas acepciones. La "tierra" moderna encerrará en la misma voz, la tierra en su acepción elemental, planetaria, territorial o latifundista, sin hacer distinción. En el mundo moderno, la "tierra" no será algo que "se habita" ni algo con lo que "se crea"; se trata de una "tierra" que "se posee", es decir, se protege, se defiende, se lucha, se gana, se pierde, y -como ya hemos visto- "se salva". La inversión simbólica cromática de esta tierra es el "verde", a pesar de que no existe tierra de semejante color, y -como ya hemos señalado- sería el "rojo" el color vinculado tradicionalmente a este símbolo. ¿Por qué entonces el "verde" como bandera del ambientalismo? En los movimientos modernos de subversión contratradicional, el color "rojo" ya estaría adoptado e invertido por el comunismo; por lo que el ambientalismo se tuvo que conformar con el "verde". Por supuesto, el "verde" jamás será un símbolo de la "tierra", ni tan si quiera de la tierra planetaria (pues nuestro planeta es "el azul"), y ni tan si quiera de lo que ellos quieran entender por "naturaleza" (pues la Antártida o el desierto del Gobi son entornos "muy naturales" en los que costaría encontrar ese color). Sin embargo, el movimiento ambientalista no adoptó el color "verde" simplemente por llegar tarde al reparto de colores de la empresa luciferina. El "verde" sería el color simbólico, no de la "tierra", sino de la "vegetación", de los "cultivos aún no maduros", del "bosque mediterráneo". Todas estas imágenes estarían asociadas a los cultos de Dionisos/Bacco, los cuales eran los favoritos de las élites de la Roma Imperial antes de convertirse en la Roma Vaticana. Serán los misterios de Bacco (junto con los mithraicos) los más influyentes en la simbología y la liturgia cristiana católica. El Nuevo Orden Mundial, al invertir todo lenguaje simbólico, elige el "verde" para vestir al movimiento ambientalista, apelando a la interpretación más negativa y nefasta del misterio dionisiaco: el salvajismo, la brutalidad, la urgencia, la locura y la sinrazón.

Esa sinrazón es la que permite al ser humano moderno aceptar el eufemismo "tierra" cuando es usado por fuerzas político-periodísticas del control mental global. Así, se habla de "tierra" cuando no hay tierra por ningún lado. Cuando el massmedia habla de "tierra santa" hace referencia al recién asfaltado Israel, en el que sus soldados pisan con botas negras de suela de goma recauchutada, y ya poca “santidad” se puede encontrar. Cuando el massmedia dice que el Papa católico ha llegado a tal o cual "tierra", es que está besando la pista de aterrizaje alquitranada de tal o cual aeropuerto. Y cuando el massmedia habla de la celebración de una "cumbre internacional para la tierra", sepa con seguridad que se trata de una celebración elitista de culto satánico a la infra-deidad que en este capítulo se ha expuesto: La “Madre Naturaleza” ambientalista.

No se trata de un antojo por nuestra parte dar al “ambientalismo” un espacio central en este libro. Si hablamos de las últimas fases de la instauración del Novus Ordo Seclorum, la coartada ambientalista en boca de los científicos modernos respaldados por la élite infrahumana, resulta ser un tema no sólo central, sino capital. Sin embargo, la síntesis nos exige abordar otras ramificaciones del monstruoso proyecto moderno.

La Danza Final de Kali (PDF)

Exégesis Diario

Redacción de Exégesis Diario

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