FEMA: El organismo encargado de imponer la Ley Marcial

LA MADRIGUERA 24 de julio de 2022 Por Exégesis Diario
F.E.M.A

FEMA: El Gobierno secreto

Por Harry V. Martin y David Caul, 1995

Algunas personas se han referido a ella como el «gobierno secreto» de los Estados Unidos. No es un órgano elegido, no se involucra en la divulgación pública, e incluso tiene un presupuesto casi secreto de miles de millones de dólares. Esta organización gubernamental tiene más poder que el Presidente de los Estados Unidos o el Congreso, tiene el poder de suspender leyes, mover poblaciones enteras, arrestar y detener a ciudadanos sin una orden judicial y retenerlos sin juicio, puede confiscar propiedades, suministros de alimentos, sistemas de transporte, y puede suspender la Constitución.

No sólo es la entidad más poderosa en los Estados Unidos, sino que ni siquiera fue creada bajo la ley constitucional por el Congreso. Fue un producto de una Orden Ejecutiva Presidencial. No, no es el ejército de EE.UU. ni la Agencia Central de Inteligencia, están sujetos al Congreso. La organización se llama FEMA, que representa a la Agencia Federal de Gestión de Emergencias. Originalmente concebido en la administración de Richard Nixon, fue refinado por el presidente Jimmy Carter y le dieron dientes en las administraciones de Ronald Reagan y George Bush.

FEMA tenía un concepto original cuando se creó, para asegurar la supervivencia del gobierno de los Estados Unidos en caso de un ataque nuclear contra esta nación. También se le asignó la tarea de ser un órgano federal de coordinación en tiempos de desastres nacionales, como terremotos, inundaciones y huracanes. Sus impresionantes poderes crecen bajo la tutela de personas como el Tte. Cnel. Oliver North y el General Richard Secord, los arquitectos del escándalo contra Irán y el saqueo de las instituciones de ahorro y préstamo de Estados Unidos. FEMA incluso ha recibido el control de las Fuerzas de Defensa del Estado, un ejército civil, a menudo considerado neonazi, que sustituirá a la Guardia Nacional, si la Guardia es llamada al servicio en el extranjero.

La organización más poderosa de los Estados Unidos

Aunque puede ser la organización más poderosa en los Estados Unidos, pocas personas saben que existe. Pero se ha colado en nuestras vidas privadas. Incluso los documentos hipotecarios contienen el nombre de FEMA en letra pequeña si la propiedad en cuestión está cerca de una llanura inundable. FEMA estuvo profundamente involucrada en los disturbios de Los Ángeles y el terremoto de Loma Prieta de 1989 en el Área de la Bahía de San Francisco. Parte del tráfico de helicópteros negros reportado a través de los Estados Unidos, pero principalmente en el oeste, California, Washington, Arizona, Nuevo México, Texas y Colorado, son volados por personal de FEMA. FEMA ha sido responsable de muchos nuevos desastres, incluyendo incendios forestales urbanos, emergencias de calefacción doméstica, situaciones de refugiados, disturbios urbanos y planificación de emergencia para incidentes nucleares y tóxicos. En Occidente, trabaja en conjunto con el Sexto Ejército.

FEMA fue creada en una serie de Órdenes Ejecutivas. Una Orden Ejecutiva Presidencial, ya sea Constitucional o no, se convierte en ley simplemente por su publicación en el Registro Federal. El Congreso es pasado por alto. La Orden Ejecutiva Número 12148 creó la Agencia Federal de Gestión de Emergencias que se encargará de interactuar con el Departamento de Defensa para la planificación y financiación de la defensa civil. Un «zar de emergencia» fue nombrado. FEMA sólo ha gastado alrededor del 6 por ciento de su presupuesto en emergencias nacionales, la mayor parte de su financiación se ha utilizado para la construcción de instalaciones subterráneas secretas para asegurar la continuidad del gobierno en caso de una emergencia importante, extranjera o nacional. La Orden Ejecutiva Nº 12656 designó al Consejo de Seguridad Nacional como el órgano principal que debería considerar poderes de emergencia. Esto permite al gobierno aumentar la inteligencia y vigilancia interna de los ciudadanos de EE.UU. y restringiría la libertad de movimiento dentro de los Estados Unidos y otorgaría al gobierno el derecho a aislar a grandes grupos de civiles. La Guardia Nacional podría federalizarse para sellar todas las fronteras y tomar el control del espacio aéreo de EE.UU. y todos los puertos de entrada.

Aquí están sólo algunos Decretos Ejecutivos asociados con FEMA que suspenderían la Constitución y la Carta de Derechos. Estas Órdenes Ejecutivas han estado en el registro por casi 30 años y podrían ser promulgadas por el golpe de una pluma presidencial:

  • ORDEN EJECUTIVA 10990: permite al gobierno hacerse cargo de todos los medios de transporte y control de carreteras y puertos marítimos.
  • ORDEN EJECUTIVA 10995: permite al gobierno apoderarse y controlar los medios de comunicación.
  • La ORDEN EJECUTIVA 10997: permite al gobierno hacerse cargo de toda la energía eléctrica, gas, petróleo, combustibles y minerales.
  • ORDEN EJECUTIVA 10998: permite al gobierno hacerse cargo de todos los recursos alimentarios y granjas.
  • ORDEN EJECUTIVA 11000: permite al gobierno movilizar a civiles en brigadas de trabajo bajo supervisión gubernamental.
  • ORDEN EJECUTIVA 11001: permite al gobierno asumir todas las funciones de salud, educación y bienestar.
  • ORDEN EJECUTIVA 11002: designa al Director General de Correos para operar un registro nacional de todas las personas.
  • ORDEN EJECUTIVA 11003: permite al gobierno hacerse cargo de todos los aeropuertos y aviones, incluyendo aviones comerciales.
  • ORDEN EJECUTIVA 11004: permite a la Autoridad de Vivienda y Finanzas reubicar comunidades, construir nuevas viviendas con fondos públicos, designar áreas para ser abandonadas y establecer nuevas ubicaciones para las poblaciones.
  • ORDEN EJECUTIVA 11005: permite al gobierno tomar el control de ferrocarriles, vías navegables interiores e instalaciones de almacenamiento público.
  • ORDEN EJECUTIVA 11051: especifica la responsabilidad de la Oficina de Planificación de Emergencias y da autorización para poner en vigor todas las Órdenes Ejecutivas en tiempos de mayor tensión internacional y crisis económica o financiera.
  • ORDEN EJECUTIVA 11310: otorga autoridad al Departamento de Justicia para hacer cumplir los planes establecidos en las Órdenes Ejecutivas, establecer apoyo industrial, establecer enlace judicial y legislativo, controlar a todos los extranjeros, administrar instituciones penales y correccionales, y asesorar y asistir al Presidente.
  • ORDEN EJECUTIVA 11049: asigna la función de preparación para emergencias a los departamentos y agencias federales, consolidando 21 Órdenes Ejecutivas operativas emitidas durante un período de quince años.
  • ORDEN EJECUTIVA 11921: permite a la Agencia Federal de Preparación para Emergencias desarrollar planes para establecer el control sobre los mecanismos de producción y distribución, de fuentes de energía, salarios, salarios, crédito y el flujo de dinero en EE.UU. institución financiera en cualquier emergencia nacional indefinida. También establece que cuando el Presidente declara el estado de emergencia, el Congreso no puede revisar la acción por seis meses.

El Organismo Federal de Gestión de Emergencias tiene amplios poderes en todos los aspectos de la nación. El General Frank Salzedo, jefe de la División de Seguridad Civil de FEMA, declaró en una conferencia «nueva frontera en la protección de líderes individuales y gubernamentales contra el asesinato, y de instalaciones civiles y militares contra el sabotaje y/ o ataque, así como la prevención de grupos disidentes de obtener acceso a la opinión de EE.UU. o una audiencia global en tiempos de crisis.»

Los poderes de FEMA fueron consolidados por el Presidente Carter para incorporar:

  • la Ley de Seguridad Nacional de 1947, que permite la reubicación estratégica de industrias, servicios, gobierno y otras actividades económicas esenciales, y racionalizar las necesidades de mano de obra, recursos e instalaciones de producción;
  • la Ley de producción de defensa de 1950, que otorga al Presidente amplios poderes sobre todos los aspectos de la economía;
  • la Ley de 29 de agosto de 1916, que autoriza al Secretario del Ejército, en tiempo de guerra, a tomar posesión de cualquier sistema de transporte de tropas, material o cualquier otro propósito relacionado con la emergencia;
  • y la Ley de poderes económicos de emergencia internacional, que permite al Presidente confiscar los bienes de un país extranjero o nacional.

Estos poderes fueron transferidos a FEMA en una amplia consolidación en 1979.

El Huracán Andrew centró la atención en FEMA

El papel engañoso de FEMA realmente no salió a la luz con gran parte del público hasta que el huracán Andrew se estrelló en el continente de EE.UU. . Como Russell R. Dynes, director del Centro de Investigación de Desastres de la Universidad de Delaware, escribió en El Mundo y yo, «… El ojo de la tormenta política se cernía sobre la Agencia Federal de Manejo de Emergencias. FEMA se convirtió en un blanco conveniente para la crítica.» Debido a que FEMA fue acusada de dejar caer la pelota en Florida, los medios y el Congreso comenzaron a estudiar esta agencia. Lo que salió de la mirada crítica fue que FEMA estaba gastando 12 veces más para «operaciones negras» que para socorro en caso de desastre. Gastó 1.300 millones de dólares en la construcción de búnkeres secretos en todo Estados Unidos en previsión de la interrupción del gobierno por agitación extranjera o nacional. Sin embargo, menos de 20 miembros del Congreso , sólo los miembros con la máxima habilitación de seguridad, conocen el gasto de $1.300 millones de FEMA para situaciones de desastre no naturales. Estos pocos líderes del Congreso afirman que FEMA tiene una «cortina negra» alrededor de sus operaciones. FEMA ha trabajado en programas de Seguridad Nacional desde 1979, y su predecesora, la Agencia Federal de Preparación para Emergencias, ha gastado en secreto millones de dólares antes de ser fusionada en FEMA por el presidente Carter en 1979.

FEMA ha desarrollado 300 unidades móviles sofisticadas que son capaces de mantenerse por un mes. Los vehículos se encuentran en cinco zonas de los Estados Unidos. Tienen tremendos sistemas de comunicación y cada uno contiene un generador que proporcionaría energía a 120 hogares cada uno, pero nunca se han utilizado para el socorro en casos de desastre.

Los enormes poderes de FEMA pueden activarse fácilmente. En cualquier forma de problema nacional o extranjero, percibido y no siempre real, se pueden promulgar poderes de emergencia. El Presidente de los Estados Unidos ahora tiene poderes más amplios para declarar la ley marcial, lo que activa los poderes extraordinarios de FEMA. La ley marcial se puede declarar durante el tiempo de tensión creciente en el extranjero, problemas económicos dentro de los Estados Unidos, como una depresión, disturbios civiles, tales como manifestaciones o escenas como los disturbios de Los Ángeles, y en una crisis de drogas. Estos poderes presidenciales se han ampliado con sucesivos proyectos de ley contra la delincuencia, en particular los proyectos de ley contra la delincuencia de 1991 y 1993, que aumentan la facultad de suspender los derechos garantizados por la Constitución e incautar bienes de los sospechosos de ser traficantes de drogas, a las personas que participen en una protesta o manifestación pública. Bajo planes de emergencia ya existentes, existe el poder de suspender la Constitución y entregar los reinados del gobierno a FEMA y nombrar comandantes militares para dirigir los gobiernos estatales y locales. FEMA entonces tendría el derecho de ordenar la detención de cualquier persona que haya motivos razonables para creer… El plan también autorizaba el establecimiento de campos de concentración para detener a los acusados, pero no un juicio.

Tres veces desde 1984, FEMA estuvo en el umbral de tomar el control de la nación. Una vez bajo el Presidente Reagan en 1984, y dos veces bajo el Presidente Bush en 1990 y 1992. Pero bajo esos tres escenarios, no había una crisis suficiente para justificar el riesgo de la ley marcial. La mayoría de los expertos en el tema de la FEMA y la Ley Marcial insistieron en que una crisis tiene que parecer lo suficientemente peligrosa para el pueblo de los Estados Unidos antes de que toleren o acepten la toma completa del gobierno. La crisis típica necesaria sería la amenaza de una inminente guerra nuclear, disturbios en varios lugares de EE.UU. cita simultáneamente, una serie de desastres nacionales que afectan a un peligro generalizado para la población, ataques terroristas masivos, una depresión en la que decenas de millones de personas están desempleadas y sin recursos financieros, o un gran desastre ambiental.

FEMA tres veces preparado para emergencias

En abril de 1984, el Presidente Reagan firmó el Director Presidencial Número 54 que permitió a FEMA participar en un «ejercicio de preparación» nacional secreto bajo el nombre en clave de REX 84. El ejercicio consistió en poner a prueba la disposición de FEMA a asumir la autoridad militar en caso de un «Estado de Emergencia Nacional Interna» que coincidiera con el lanzamiento de una operación militar directa de los Estados Unidos en Centroamérica. El plan pedía la delegación de las unidades militares y de la Guardia Nacional de EE.UU. para que pudieran ser utilizadas legalmente para la aplicación de la ley nacional. Estas unidades serían asignadas para realizar barridos y tomar bajo custodia a unos 400.000 inmigrantes centroamericanos indocumentados en los Estados Unidos. Los inmigrantes serían internados en 10 centros de detención que se establecerán en bases militares en todo el país.

El REX 84 estaba tan custodiado que se colocaron puertas de seguridad metálicas especiales en el quinto piso del edificio FEMA en Washington, D.C. Incluso los empleados de larga data de la Defensa Civil del Departamento Ejecutivo Federal que poseían las mayores autorizaciones de seguridad posibles no estaban permitidos a través de las puertas de seguridad metálicas recién instaladas. Sólo el personal que llevaba una cruz cristiana roja especial o un alfiler de solapa de crucifijo se les permitió entrar en el recinto. El Tte. Cnel. Ollie North fue responsable de elaborar el plan de emergencia, al que el Fiscal General de EE.UU. William French Smith se opuso vehementemente. El plan exigía la suspensión de la Constitución, la transferencia del control del gobierno a la FEMA, el nombramiento de comandantes militares para dirigir los gobiernos estatales y locales y la declaración de la Ley Marcial. Las Órdenes Ejecutivas del Presidente para apoyar ese plan ya estaban en vigor. El plan también abogó por la redada y el traslado a «centros de reunión o campos de reubicación» de al menos 21 millones de negros estadounidenses en caso de disturbios masivos o desorden, no muy diferente a la redada de los judíos en la Alemania nazi en la década de 1930.

La segunda vez que FEMA se mantuvo al margen fue en 1990 cuando se promulgó Tormenta del Desierto. Antes de la invasión del presidente Bush a Irak, FEMA comenzó a redactar nuevas leyes para aumentar sus poderes ya formidables. Uno de los elementos incorporados en el plan era establecer operaciones dentro de cualquier estado o localidad sin el permiso previo de las autoridades locales o estatales. Tal permiso previo siempre ha sido requerido en el pasado. Gran parte del mecanismo que se estaba estableciendo estaba en previsión del colapso económico del mundo occidental. La guerra con Irak puede haber sido concebida como una estratagema para impulsar la economía en bancarrota, pero sólo empujó a Occidente a una recesión más profunda.

El tercer escenario para FEMA vino con los disturbios de Los Ángeles después del veredicto de brutalidad de Rodney King. Si los disturbios se hubieran extendido a otras ciudades, FEMA habría sido empoderada para intervenir. Por así decirlo, sólo se produjeron disturbios importantes en el área de Los Ángeles, lo que impidió un pretexto para una respuesta de FEMA.

El 5 de julio de 1987, el Miami Herald publicó informes sobre los nuevos objetivos de FEMA. El objetivo era suspender la Constitución en caso de una crisis nacional, como una guerra nuclear, disensión interna violenta y generalizada, o oposición nacional a una invasión militar de EE.UU. en el extranjero. El Tte. Cnel. North fue el arquitecto. La Directiva de Seguridad Nacional Número 52 emitida en agosto de 1982, se refiere al «Uso de Tropas de la Guardia Nacional para Sofocar Disturbios.»

El quid del problema es que FEMA tiene el poder de convertir a los Estados Unidos en un estado policial en tiempos de una crisis real o una crisis manufacturada. El Tte. Cnel. North estableció virtualmente el aparato para la dictadura. Sólo las críticas del Fiscal General impidieron que se adoptaran los planes. Pero los informes de inteligencia indican que FEMA tiene una carpeta con 22 órdenes ejecutivas para que el Presidente firme en caso de emergencia. Se cree que esas Órdenes Ejecutivas contienen el marco de los conceptos del Norte, retrasados por la crítica pero nunca verdaderamente abandonados.

La crisis, como lo ve ahora el gobierno, es un malestar civil. Durante generaciones, el gobierno se preocupó por la guerra nuclear, pero las manifestaciones violentas y perturbadoras que rodearon la era de la guerra de Vietnam llevaron al presidente Nixon a cambiar la dirección de las potencias de emergencia de la época de guerra a tiempos de disturbios domésticos. Diana Raynolds, directora de programa del Centro Edward R. Murrow, resumió los peligros de FEMA hoy y la reacción pública a la Ley Marcial en una crisis de drogas: «Fue la peor pesadilla de James Madison que una facción justa algún día sería lo suficientemente fuerte como para barrer las restricciones constitucionales diseñadas por los autores para evitar la tiranía del poder centralizado, el privilegio excesivo, una autoridad gubernamental arbitraria sobre el individuo. Estas restricciones, el equilibrio y el control de poderes entre ramas y capas del gobierno, y las garantías civiles, serían las primeras bajas en un estado de seguridad nacional inducido por drogas con la Preparación para Emergencias Civiles de Reagan desatada. Sin embargo, habría quienes darían la bienvenida al NSC (Consejo de Seguridad Nacional) en la lucha contra las drogas, creyendo que el aumento de los poderes de la policía estatal a niveles de emergencia es la única manera que queda para luchar contra el enemigo estadounidense dentro. En el corto plazo, un estado de seguridad nacional probablemente sería un alivio para aquellos cuya seguridad personal y calidad de vida ha sido disminuida por las drogas o los delitos relacionados con las drogas. Y, mientras el público en general observa la progresión del caos institucional y la decadencia social, ellos también pueden estar dispuestos a pagar el precio final, un Estados Unidos libre de drogas por 200 años de democracia».

Los primeros objetivos en cualquier emergencia de FEMA serían los hispanos y los negros, las órdenes de FEMA piden que sean detenidos. Los manifestantes de impuestos, los manifestantes contra la intervención militar del gobierno fuera de las fronteras de EE.UU. y las personas que mantienen armas en sus hogares también son objetivos. Operación Caballo de Troya es un programa diseñado para aprender la identidad de los oponentes potenciales a la ley marcial. El programa atrae a manifestantes potenciales a foros públicos, dirigidos por un «héroe» de las personas que abogan por el entrenamiento de supervivencia. La lista de nombres reunidos en esas reuniones y concentraciones se informatiza y luego se dirige a ellos en caso de emergencia.

El ejemplo más brillante de América al mundo ha sido su transición pacífica del gobierno de una administración a otra. A pesar de las crisis de gran magnitud, Estados Unidos ha mantenido su libertad. Esta nación ahora se encuentra en el umbral del gobierno por personas no elegidas que afirman poderes no constitucionales. Ni siquiera el Congreso puede revisar una acción de la Ley Marcial hasta seis meses después de haber sido declarada. Por primera vez en la historia americana, los reinados del gobierno no serían transferidos de un elemento elegido a otro, pero la Constitución, en sí, puede ser suspendida.

Los escenarios establecidos para activar FEMA en la acción se encuentran generalmente en la sociedad actual, colapso económico, disturbios civiles, problemas de drogas, ataques terroristas y protestas contra la intervención estadounidense en un país extranjero. Todas estas premisas existen, sólo podría ser una cuestión de tiempo en la que una de estas desencadena toda la emergencia necesaria para poner en acción a FEMA, y entonces puede ser demasiado tarde, porque bajo el plan FEMA, no hay contingencia por la que se restablezca el poder constitucional.

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Logo de FEMA: "Merecido con la paz y la guerra".

El Perseguido: La historia de cómo un camarógrafo de FEMA reveló el ataque de falsa bandera a las Torres Gemelas

Al mismo tiempo que Paula y yo nos enamorábamos locamente, bombas estadounidenses caían incesantemente sobre la ciudad de Bagdad. Uno de los secretarios de gabinete más encumbrados del gobierno de George Bush dijo que la conquista de Irak había sido planeada desde que él asumiera la Presidencia y que la invasión había sido discutida durante la primera reunión del Consejo Nacional de Seguridad. Pero en ese entonces no había habido justificación suficiente para invadir. No hasta el 11 de septiembre de 2001. Los ataques al World Trade Center les dieron la justificación que habían estado buscando.

Irak era identificado ahora como parte del así denominado «Eje del mal», un enemigo conspirador y un «opositor de la libertad» en la guerra contra el terrorismo, un amigo de Al Qaeda con reservas de armas químicas, biológicas y tal vez incluso nucleares que amenazaban con arrasar el mundo. Así fue cómo, a pesar de las objeciones del resto del mundo y los pedidos de racionalidad y diplomacia, se lanzó la Operación de Liberación de Irak a fin de «decapitar el régimen» de Saddam Hussein por medio de una estrategia de «shock e intimidación» que abrumaría a la población de Irak con un despliegue demoledor de fuerzas.

Pero la primera víctima de toda guerra es la verdad. Las razones que se dieron para atacar Irak fueron, como se sabe, fraudulentas. Documentos de inteligencia que fueron presentados como evidencia fueron fabricados de forma deliberada. No había armas de destrucción masiva y no había relaciones con Al Qaeda. El gobierno de los Estados Unidos había mentido, y violado por otra parte las leyes internacionales.

Una vez más, los medios fueron manipulados, y en ciertos casos jugaron voluntariamente el rol de cómplices. Algunos periodistas norteamericanos firmaron contratos con los militares que limitaban lo que podían reportar, y algunos reporteros fueron sobornados por el gobierno para que escribieran artículos favorables a la administración. Como decía Goebbles: «Aquel que controla el medio, controla el mensaje». Y así fue cómo la agresión continuó.

Fue en medio de este ambiente trepidante de guerra y este estado de alerta máxima post 11 de septiembre que Paula y yo fuimos a la embajada de los Estados Unidos para empezar el proceso de conseguirle a ella una visa de viaje. Tanquetas y soldados con pistolas automáticas esperaban dentro del perímetro del complejo, atentos y listos para evitar cualquier ataque terrorista potencial. Y cualquiera era un terrorista en potencia.

(...)

Paula sacudió su cabeza y arrugó el entrecejo. Luego bajó la voz:

-Encontré un montón de otras cosas, además. Una caja llena de documentos y memorándums, algunos de ellos muy interesantes. Una era una carta firmada por el General de la Fuerza Aérea de la Agencia de Armas de Defensa Especial...

-Departamento de Defensa, Agencia de Armas Especiales -la corregí. Yo también trataba de mantener la voz baja.

-¡Hay un montón de cosas como esa! -miró la lista en su cuaderno y empezó a leer-. Documentos de FEMA... memorándums del Departamento de Seguridad Interior... más cartas del Departamento de Defensa... el Ejército... el Comando de Armamento Químico y Biológico... el Departamento de Energía... algo llamado el Programa de Alerta para Emergencias Radiológicas... ¡Tantos departamentos y agencias ominosos! Encontré un mapa que muestra los «emplazamientos de reservas» de «gas neurotóxico» y blister agent. ¡Hasta encontré algunas tarjetas de crédito del gobierno estadounidense!

-Sacá todo de ahí. Copiá tanto como puedas y distribuilo en un par de lugares, si es posible.

-¡Pero es mucho! En otra de tus cajas encontré un montón de fotos extrañas. Soldados con máscaras de gas. Gente en trajes blancos contra riesgos biológicos. Algunas fotos de unas bombas y cohetes viejos y oxidados. Una donde estás vos delante de unas torres gigantes de radar y otra donde estás afuera de un edificio extraño que tiene la forma de un anillo enorme. Parece como un laboratorio nuclear. Y también encontré otra caja que dice «Reciclar», llena de casetes.

Me había olvidado de esa caja. Estaba almacenada en un pequeño armario bajo las escaleras del sótano. Era tan sólo un montón de casetes que ya no necesitaba y que podía usar de nuevo. La mayoría ni tenía etiqueta.

-Ya ni me acuerdo de lo que había en esos casetes -dije.

-Bueno, miré algunos. En uno había un tipo vestido de pies a cabeza en un traje verde de goma grueso. Llevaba puesta una máscara de gas o quizás un tanque de oxígeno y estaba caminando delante de pilas de enormes cilindros de plateados.

Había cientos. Ahora me acordaba.

-Esos eran containers de una tonelada de gas mostaza -le expliqué.

Paula lanzó un breve grito de asombro.

-Y después hay un video de unos científicos desarmando una bomba nuclear. Y uno sobre una cosa llamada Instituto Nacional de Seguridad. Y otro donde estás vos caminando por dentro de una especie de bunker lleno de bombas y cohetes.

-En realidad, no tenían los proyectiles puestos, así que técnicamente no eran cohetes. Eran ojivas M-55. Cargadas con neurotoxinas GB y VX. Sarín, lo llama la gente.

Paula me miró casi como si fuera un extraño.

-Dios mío, Kurt. ¿En qué estabas metido? Yo sabía qué tipo de trabajo hacías, pero ver todo esto junto me sorprendió, por decirlo suavemente.

-Era un trabajo. Una forma de pagar mis autos, mi casa. Yo no fabriqué esas bombas. Yo no tiraba las bombas. Ciertamente tampoco aprobaba su existencia. En general, me limitaba a filmarlas.

-Y sí, pero además de todo eso están tus tapes del Ground Zero. Sumado a la incertidumbre de que no saben qué hay en los tapes... ¡Y que nunca se los entregaste! ¡Es obvio lo que esta pasando aquí! -Ella hizo una pausa, sacudió su cabeza y se mordió la parte inferior del labio. -¿Cambiaste alguna vez tu cuenta de mail?

-Tenía varias. Algunas expiraron, algunas fueron cerradas, pero la que uso ahora es una cuenta online que tuve durante muchos años. Siempre la usaba mientras estaba de viaje.

-¡Estuvieron vigilando esa cuenta todo el tiempo! Y cuando vieron que se estaba despertando interés en tu historia y que finalmente estabas por salir en televisión, tuvieron que detenerte. Ellos no sabían qué material ibas a mostrar y tampoco sabían de qué ibas a hablar. Lo que sí saben es que han estado ocultando información por años. Estuviste involucrado en todas estas cosas y ahora estás fuera de su órbita de su control. Y después de lo que me explicaste... de lo que fuiste testigo directo en Ground Zero, tienen razón para estar preocupados. No son sólo los tapes lo que están buscando. Te están buscando a vos. Sos una bomba de tiempo. Y por eso quieren deshacerse de vos.

Realmente, en aquel momento, no me llamó tanto la atención lo que vi en el Ground Zero. O mejor dicho: lo que no vi. Estábamos buscando sobrevivientes. O al menos cuerpos o partes de cuerpos. Y en ese momento tampoco llamó particularmente la atención de los otros. Estaba oscuro, no había nada ahí adentro, así que nos retiramos en silencio.

Había riquezas incalculables escondidas debajo de la vasta plaza del complejo que integraba el World Trade Center. En algunos lugares, viejos túneles de trenes abandonados habían sido convertidos en caminos que se dirigían a grandes bóvedas subterráneas donde se almacenaban billones de dólares en efectivo y en activos, así como una de las reservas de oro más grandes del mundo. El Banco de Nueva Escocia guardaba cerca de mil toneladas de oro en su bodega debajo del edificio Cuatro. En World Trade Center Cinco, los brokers de inversiones Morgan Stanley Dean Witter tenían casi 3 billones de dólares en títulos y bonos en sus cajas fuertes. Varias otras prominentes compañías financieras y también bancos, tenían su central o una sucursal en el complejo, y resguardaban sus valores en los depósitos subterráneos.

Debajo de la plaza también había escondidos secretos jamás contados. El edificio Seis del World Trade Center, conocido como la Casa de la Aduana de los Estados Unidos, reunía varias agencias del gobierno federal. El edificio de ocho pisos de hierro negro y vidrios polarizados, ubicado al pie de la Torre Norte, era principalmente el centro de operaciones centrales de la Aduana de Estados Unidos y el Servicio de Protección de Fronteras. Su misión principal es controlar quién, y qué, entra y sale del país. El edificio Seis también albergaba al Destacamento de Interagencias, que estaba constituido por agentes especiales de Aduana, el Servicio Interno de Ingresos, el Departamento de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, el Servicio Secreto, la DEA, el FBI y «otras» agencias de orden y de inteligencia. Todas trabajaban juntas para dar batalla a los distintos males, incluyendo el narcotráfico, el lavado de dinero, el tráfico ilegal de armas, el crimen internacional organizado y el terrorismo. Había incluso un polígono de tiro en el edificio.

Directamente del otro lado de Vesey Street, enfrente del edificio Seis, algo aislado y a distancia del complejo principal del World Trade Center, había un edificio de 47 pisos, el Salomon Smith Barney Building, conocido oficialmente como el edificio número Siete del World Trade Center. Aunque casi no fue mencionado por los medios de envergadura, el edificio hizo implosión a las 5:20 de la tarde del 11 de septiembre, unas nueve horas después de que el avión 11 de American Airlines se estrellara contra la Torre Norte. La estructura entera demoró unos 6,5 segundos en caer verticalmente sobre sí misma, medio segundo más de lo que hubiera necesitado una piedra para pegar en el piso si se la hubiera dejado caer al vacío desde el techo de ese mismo edificio. El colapso del edificio Siete dejó una pila curiosamente pequeña y prolija de escombros, y los edificios que estaban a su lado quedaron relativamente ilesos. Este edificio no fue alcanzado por ningún avión, y había sufrido daños menores en su estructura cuando las Torres Gemelas colapsaron. Los investigadores de FEMA culparon a pequeños y dispersos focos de fuego que fueron vistos en algunos pisos, aun cuando ningún rascacielos de sólida estructura de hierro y con protección antiincendio colapsó jamás debido al fuego. Admitieron en su reporte que «especificaciones sobre los fuegos y cómo causaron el colapso del edificio permanecen inciertas», y reconocieron que mayores investigaciones debían ser llevadas a cabo.

El Servicio Secreto, el Departamento de Defensa, el FBI, el Servicio Interno de Ingresos, la Comisión de Seguridad e Intercambio y la Oficina de la Dirección de Emergencia para Casos de Crisis ocupaban grandes espacios de este edificio, varios pisos. Otras agencias federales tenían allí sus oficinas. Después del 11 de septiembre, se descubrió que, oculta en el edificio Siete, se encontraba la estación clandestina más grande de la CIA fuera de Washington DC, una base de operaciones para espiar a los diplomáticos de las Naciones Unidas y para conducir misiones antiterroristas y de contraespionaje. No había estacionamiento subterráneo en el edificio Siete del World Trade Center. Y tampoco había una bóveda. Por ello, las agencias federales del edificio Siete guardaban sus vehículos, documentos y evidencia en el edificio de sus asociados al otro lado de la calle.

Debajo del nivel de la plaza del edificio de Aduana, había un garage subterráneo gigantesco, separado del resto del complejo subterráneo y resguardado bajo estrictas medidas de seguridad. Aquí era donde varios servicios del gobierno guardaban sus autos a prueba de bombas y limusinas blindadas, sus falsos taxis y camiones de compañías telefónicas usados para vigilancias secretas y operaciones encubiertas, camionetas especialmente equipadas y otros vehículos. Dentro del área de estacionamiento restringida, también había acceso a la bóveda subterránea del edificio Seis. Y lo que había allí sólo lo sabían unos pocos.

Cuando cayó la Torre Norte, el edificio de la Aduana de los Estados Unidos fue aplastado e incinerado bajo las miles de toneladas de concreto y acero que cayeron de casi un cuarto de milla de distancia. Mirando desde arriba, el edificio parecía la boca de un volcán humeante, con un gran cráter en el centro del techo exponiendo sus entrañas desde el piso más alto al más bajo. La mayor parte de la región oscura de abajo también estaba destruida.

Pero había huecos. Y fue dentro de uno de esos huecos, recientemente descubierto, que yo descendí a investigar junto a una Fuerza Especial de tarea.

Navegamos con nuestras linternas a través de la oscuridad y la espesa polvareda que colgaba del aire, atravesando grandes y tambaleantes pedazos de concreto y rodeando enormes vigas de acero que asomaban del techo semicolapsado del estacionamiento. Finalmente, encontramos un camino hacia la entrada subterránea del edificio Seis.

Fue allí donde descubrimos la antecámara de seguridad a la bóveda, severamente dañada y llena de trozos de concreto y losas del cielo raso caídas. Los cables estaban pelados y los teléfonos, radios y monitores de video cubiertos con una gruesa capa de polvo gris, el mismo que ahora cubría todo el bajo de Manhattan. Comprimidas al lado de un archivero de metal había varias cajas plegadas impresas con un sello oficial y las palabras «Evidencia de la Aduana de los Estados Unidos» en el color azul usado por el gobierno. Al fondo de la oficina de seguridad estaba la ancha puerta de metal de la bóveda, y en la pared de al lado un teclado numérico para ingresar la combinación. Pero la pared estaba resquebrajada, algo desmoronada, y la puerta parcialmente abierta. Así que miramos dentro con nuestras linternas. Salvo varias hileras de estantes vacíos, no había nada en la bóveda que no fuera polvo y escombros.

En aquel momento no pude prestarle la debida atención. En medio del caos y el peligro, cada segundo traía consigo una sorpresa y demandaba toda nuestra atención. Pero después de un corto tiempo, la gravedad de lo que habíamos descubierto empezó a acecharme. ¿Por qué estaba vacía? ¿Y cuándo pudo haber sido vaciada? El edificio Seis fue evacuado en doce minutos después de que el primer avión se estrellara contra la Torre Norte.

Las calles se atascaron de inmediato con los camiones de bomberos, los patrulleros de la policía y el tráfico embotellado.

Por su parte, la bóveda era lo suficientemente grande (15 metros cuadrados según mis cálculos) como para necesitar más de un camión entero para retirar tan variado y sensible contenido. Y luego de que la torre cayó y destruyó la mayor parte del garage subterráneo, hubiera sido imposible enviar un grupo de tareas suficientemente numeroso y hábil, con la misión de recuperar el enorme contenido de la bóveda. La bóveda tuvo que ser vaciada antes del ataque.

La CIA no parecía demasiado preocupada por sus pérdidas. Luego de conocerse la existencia de su oficina clandestina en el edificio Siete, un vocero de la agencia le dijo a los diarios que un equipo especial había sido enviado para revisar los escombros en busca de documentos secretos y reportes de inteligencia, aun cuando había millones, cuando no billones de hojas flotando en las calles. No obstante eso, el vocero tenía confianza.

-No debería haber mucho papel por allí -dijo.

Y la Aduana declaró en un principio que todo había sido destruido. Que el calor había sido tan intenso que partes de un arma almacenada en una caja de alta seguridad en el quinto piso se habían incinerado, y los papeles se habían reducido a cenizas. Pero algunos meses después, anunciaron que habían desbaratado una banda colombiana dedicada al lavado de dinero del narcotráfico, luego de recuperar evidencia crucial, incluidas fotos de vigilancia y casetes de escuchas telefónicas, todo proveniente de la misma caja de seguridad del quinto piso. Y cuando se mudaron al nuevo edificio en el número 1 de la Plaza Penn en Manhattan, colgaron orgullosos en la pared del lobby la placa Mención de Honor del Comisario y la gran insignia redonda del Servicio de Aduana de los Estados Unidos, recuperada milagrosamente, en impecables condiciones, del colapsado e incinerado edificio original.

Muchos eran los datos curiosos y hasta contradictorios que se sumaban. Entre ellos también recordé un día que filmaba cerca del muelle donde el FBI examinaba cada pedazo de acero en busca de restos humanos identificables. El metal era descargado de camiones remolcadores que venían del Ground Zero, los del FBI lo inspeccionaban y luego lo cargaban en enormes barcos de transporte que lo llevaban al vertedero de basura de la isla Fishkill, de donde rápidamente era removido y vendido a China como chatarra.

Todo parecía bastante claro. Los niveles más altos del gobierno estaban al tanto de lo que iba a suceder. Pero tenían tantas ganas y necesidad de una guerra que dejaron que sucediera. Y tal vez hasta «ayudaron» a que sucediera.

Kurt. S.
Kurt Sonnenfeld.

Entrevista a Kurt Sonnenfeld

Parte I

Parte II

Parte III

Parte IV

Parte V

Hollywood: Programación Predictiva del 11-S

Libro

El Perseguido

LIBRO PDF

Compilado y adaptado por Germán Lev.

Fuente: DMC

Exégesis Diario

Redacción de Exégesis Diario
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