Juramento de iniciación de una orden secreta del Vaticano

DIAPORAMA - DOCUMENTOS 22 de enero de 2022 Por Exégesis Diario
papa y diablo
Pintura: San Agustín y el Diablo de Michael Pacher.

El siguiente juramento le fue entregado al autor y exoficial de la Fuerza Aérea estadounidense, Bill Cooper, por una mujer que aseguró que el documento le pertenecía a su hijo, quien habría realizado la iniciación. La identidad del iniciado debía permanecer en secreto. El documento fue publicado en el libro He aquí un caballo blanco de Bill Cooper en 1991.

"Todavía no, ¡oh Libertad!, cierres tus párpados en el sueño, porque tu enemigo nunca duerme".


Bryant.

De una madre que dice que su hijo hizo este juramento
(y que debe permanecer no identificado)

y

ACTA DEL CONGRESO - PARLAMENTO, 1913, pág. 3216.

(Proporcionada por el Dr. Ron Brown)

Nota de Bill Cooper:

El autor no afirma nada con respecto a este juramento. Me fue entregado por una mujer que afirmó que su hijo había hecho este juramento. Otra fuente, el Dr. Ron Brown, independientemente y sin conocimiento del primero, me proporcionó una copia del Registro del Congreso de la Cámara de Diputados de fecha 15 de febrero de 1.913, donde aparece el mismo juramento, que pretendía ser de los Caballeros de Colón. El congresista puede haberse equivocado, pero el contenido indica que este juramento puede pertenecer tanto a la Compañía de Jesús (también conocida como los jesuitas) como a los Caballeros de Malta, que son la milicia del Papa. Incluyo este juramento sólo como ejemplo de que, de hecho, tales juramentos existen y son subversivos. Debido al nivel impecablemente correcto y difícil nivel de Inglés utilizado, el experto conocimiento obvio de la terminología y la forma religiosa, como el contenido y formato de este juramento, considero que es muy poco probable que se trate de una falsificación. Vosotros debéis ser los últimos jueces de su autenticidad. La verdad ganará.


EL JURAMENTO

Yo________________________, ahora en presencia de Dios Todopoderoso, la Bienaventurada Virgen María, el bendito San Juan Bautista, los Santos Apóstoles, San Pedro y San Pablo, y todos los santos, anfitrión sagrado del cielo, a ti, mi padre espiritual, el superior general de la Compañía de Jesús fundada por San Ignacio de Loyola, durante el pontificado de Pablo III y continuando hasta el presente, por el vientre de la Virgen, la matriz de Dios, y la vara de Jesucristo, declaro y juro que Su Santidad el Papa, es vice-regente de Cristo y es el verdadero y único jefe de la Iglesia Católica o Universal en toda la tierra; y que en virtud de las claves para atar y desatar dadas a Su Santidad por mi Salvador, Jesucristo, que tiene poder para deponer reyes herejes, príncipes, estados, mancomunidades y gobiernos y que pueden ser destruidos de forma segura. Por lo tanto, hasta el límite de mis fuerzas defenderé esta doctrina y el derecho y la costumbre de Su Santidad contra todos los usurpadores de la autoridad herética o protestante que sea, sobre todo la Iglesia Luterana de Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia y Noruega y la ahora pretendida autoridad y las Iglesias de Inglaterra y Escocia, y las ramas de las mismas ahora establecidas en Irlanda y en el Continente de América y en otros lugares, y a todos los partidarios en tanto que pueden ser usurpadores y herejes, oponiéndose a la sagrada Madre Iglesia de Roma.

Yo ahora denuncio y reniego de cualquier lealtad debida a cualquier rey hereje, príncipe o estado, llamados protestantes o liberales, o a la obediencia de cualquiera de sus leyes, magistrados o agentes. Yo además declaro que la doctrina de la Iglesia de Inglaterra y Escocia, los calvinistas, hugonotes, y otros con el nombre de protestantes o masones sean condenables, y ellos mismos sean condenados a no abandonarla.

Yo además declaro que ayudaré a asistir y asesorar a todos o a cualquiera de los agentes de Su Santidad, en cualquier lugar donde sea, en Suiza, Alemania, Holanda, Irlanda o América, o en cualquier otro reino o territorio iré y haré todo lo posible para extirpar las doctrinas protestantes o masónicas heréticas y destruir todos sus pretendidos poderes, legalmente o de alguna otra manera.

Yo además prometo y declaro que, a pesar de que prescindiré de asumir cualquier religión herética para la propagación de los intereses de la Iglesia Madre mantendré secretos y privados todos los consejos de sus agentes que de vez en cuando, me instruirán y no divulgaré, directa o indirectamente, por la palabra, la escritura o las circunstancias que sean sino que ejecutaré todo lo que me sea propuesto, dado a cargo o descubierto por mi padre Fantasmal, o cualquier otro de este orden sagrado.

Yo además prometo y declaro que no tendré opinión ni voluntad propia, o cualquier reserva mental, ni siquiera como difunto o cadáver (perinde ac cadaver), sino que obedeceré sin vacilar cada orden que pueda recibir de mis superiores en la milicia del Papa y de Jesucristo.

Que iré a cualquier parte del mundo donde sea enviado, a las regiones heladas del norte, a las selvas de la India, a los centros de civilización de Europa, o a los refugios silvestres de los salvajes bárbaros de América, sin murmurar ni quejarme, y me someteré a todas las cosas que me sean comunicadas.

Yo además prometo y declaro que quiero, cuando la oportunidad se presente, realizar y hacer la guerra incesantemente, secreta y abiertamente en contra de todos los heréticos, protestantes y masones, como se me ha ordenado para extirparlos de la faz de toda la tierra; y que no perdonaré ni la edad, sexo o condición, y que colgaré, quemaré, destrozaré, herviré, descuartizaré, estrangularé y enterraré vivos a esos infames herejes; destrozaré los estómagos y los vientres de sus mujeres, y aplastaré las cabezas de sus bebés contra las paredes para aniquilar su execrable raza. Que cuando no pueda hacer esto abiertamente, usaré secretamente la copa de veneno, el cable de estrangulación, el acero del puñal o la bala de plomo, independientemente del honor, rango, dignidad, o autoridad de las personas, sea cual sea su condición en la vida, ya sea pública o privada, ya sea que en cualquier momento pueda ser dirigido a hacerlo por cualquier agente del Papa o superior de la Hermandad del Santo Padre de la Sociedad de Jesús.

En confirmación a esto dedico mi vida, alma, y todos los poderes corporales, y con la daga que recibo ahora suscribiré mi nombre escrito con mi sangre como testimonio del mismo; y si mi determinación resulta ser falsa o se debilita, que mis hermanos y compañeros soldados de la milicia del Papa me corten las manos y los pies y la garganta de oreja a oreja, me abran el vientre y lo quemen con azufre con todo el castigo que pueda serme infringido sobre la tierra, y mi alma sea torturada por demonios para siempre en el infierno eterno.

Que cuando vaya a votar votaré siempre por un K. de C. con preferencia a un protestante, sobre todo masón, y que abandonaré mi partido si debo hacerlo; que si dos católicos están en la papeleta me aseguraré de cuál es el mejor defensor de la Iglesia Madre y votaré en consecuencia.

Que no haré negocios con ni emplearé a un protestante, si está en mi mano el tratar con o emplear a un católico. Que introduciré a chicas católicas en familias protestantes para que hagan un informe semanal de los movimientos internos de los herejes.

Que me proveeré de armas y municiones para que puedan estar a mi disposición cuando se me dé la orden, o me haya sido mandado defender la iglesia, ya sea como individuo o con la milicia del Papa.

Todo esto yo, ______________________, lo juro por la bendita Trinidad y el bendito sacramento que ahora recibo de hecho y en parte para mantener este mi juramento.

En testimonio de eso, tomo este Santísimo y bienaventurado Sacramento de la Eucaristía y el testimonio de la misma más allá con mi nombre escrito con la punta de esta daga sumergida en mi propia sangre y el sello en la frente de este santo sacramento.

Exégesis Diario

Redacción de Exégesis Diario
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