El asesinato ritual de Kennedy y el trauma colectivo

RETAZOS 09 de diciembre de 2019 Por Exégesis Diario
Daniel Estulin, exespía (KGB) del contraespionaje de la desaparecida Unión Soviética, que en su momento sorprendió al gran público al sacar a la luz El Club Bilderberg, nos deleita con un hórrido relato sobre los entresijos y maquinaciones que componen y ejerce el poder-religión real en el mundo de humo-espejos. En su obra, El instituto Tavistock, Estulin expone en algunos capítulos los diferentes símbolos y ceremonias que acompañaron el asesinato del presidente Kennedy, y que dejan en evidencia que se trató de un ritual de sangre antiquísimo llamado Matar al Rey. Fragmento que compartimos.
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MATAR AL REY

El clásico de James Shelby Downard, de la cultura underground, Sorcery, Sex, Assassination and the Science of Symbolism [Hechicería, sexo, asesinato y la ciencia del simbolismo], vincula diversos sucesos históricos de Estados Unidos con un grandioso plan oculto de varias sociedades secretas. Su obra de investigación, que habla de las sorprendentes conexiones en el asesinato de Kennedy, aún no ha encontrado parangón tras la muerte del autor. Downard escribió:

»El presidente Kennedy y su esposa salieron de Temple Houston y fueron recibidos a las doce de la noche por una multitud incansable que había acudido a Fort Worth a vitorear al viril "Dios Sol" y a su esposa, de deslumbrante erotismo, la "Reina del Amor y de la Belleza". En la mañana del 22 de noviembre llegaron en avión hasta la puerta 28 del aeródromo Love Field de Dallas. El número 28 es una de las correspondencias que figuran en la numerología cabalística de Salomón; el nombre salomónico que lleva asignado es “Beale”.
»A 28 grados de latitud del estado de Tejas se encuentra el emplazamiento de lo que antiguamente había sido el gigantesco "rancho Kennedy". A 28 grados de latitud se encuentra también Cabo Cañaveral, lugar del lanzamiento del vuelo a la Luna, que fue posible no sólo gracias a diversas hazañas realizadas por el presidente, sino también gracias a su muerte, ya que llevar a los francmasones a la Luna era algo que sólo podía hacerse después de haber dado “muerte al Rey”. Entre los templarios, el grado 28 de latitud corresponde al “Rey del Sol”. El presidente y la primera dama llegaron en el Air Force One, que tenía el nombre en clave de “Angel”.
»El desfile de coches partió del Love Field en dirección a la plaza Dealey. En dicha plaza se encontraba el templo masónico de Dallas (actualmente demolido), y hay en ella una marca que así lo atestigua.
»La estación de la CIA en Nueva Orleans, cuyo cuartel general estaba en un edificio del templo masónico, planificó una importante estrategia de “protección” de la plaza. Dallas, que pertenece al estado de Tejas, está a unos quince kilómetros al norte del paralelo 33. El grado 33 es el más alto en la francmasonería, y la logia fundadora del Rito Escocés de Estados Unidos se creó en Charleston, Carolina del Sur, población situada exactamente sobre el paralelo 33.
»La plaza Dealey está muy cerca del río Trinity, que, antes de que se adoptaran medidas para controlar las crecidas, la inundaba con frecuencia. Así pues, la plaza Dealey simboliza tanto al tridente como a quien lo porta, Neptuno, el dios del mar. A ese lugar del tridente y de Neptuno llegó la “Reina del Amor y de la Belleza con su esposo, el chivo expiatorio, que en el rito de Matar al Rey es el Ceannaideach” (Cabeza Fea o Cabeza Herida en gaélico). Atención a lo siguiente: La “reina” es Jackie y “Ceannaideach” es como se dice Kennedy en gaélico. En Escocia, el escudo de armas y la iconografía de los Kennedy están repletos de folclore. Su planta insignia es un roble, y su emblema, un delfín. ¿Qué puede ser más casual que JFK recibiera un disparo en la cabeza cerca del roble que hay en la plaza Dealey? ¿Se puede considerar casualidad a algo así?
»A las 12.22 de la tarde, la comitiva enfiló Main Street en dirección al triple pasaje subterráneo, pero antes tuvo que recorrer Elm Street. Dicha calle había sido escenario de numerosas reyertas con armas de fuego, agresiones con navajas y otros actos de violencia. En ella está el teatro Majestic y es, además del distrito del mercado negro y las casas de empeño, una zona industrial.
»Las calles Elm, Main y Commerce alineadas con el triple paso subterráneo configuran un tridente, como se puede ver en cualquier mapa de Dallas. Muchos analistas sostienen que en la emboscada de fuego cruzado de Kennedy intervinieron por lo menos tres asesinos.
»Una de las premisas básicas de la masonería es la de que los asesinos van de tres en tres. En la clave empleada por la logia, a los asesinos se los llama "artesanos indignos". Hiram Abiff, que fue el arquitecto del Templo de Salomón y el mítico progenitor de la francmasonería, según la leyenda masónica fue asesinado por tres “artesanos indignos”. Como la masonería está obsesionada por la idea de ver la tierra como un tablero de juego (las teselas de un mosaico; de ahí los suelos masónicos, que semejan tableros de ajedrez) y por los elementos auxiliares necesarios para facilitar la “partida”, le preocupan sobremanera los ferrocarriles y el personal que trabaja en los mismos, hasta el punto de que, aparte de la profesión de abogado y la de artista de circo, no hay otro oficio que cuente con un porcentaje tan elevado de masones como la del trabajador de los ferrocarriles.
»Unos minutos después de que John Fitzgerald Kennedy fuese asesinado, se detuvo a tres “vagabundos” (artesanos indignos) en los terrenos ferroviarios que hay detrás de la plaza Dealey.
»Jamás se han desvelado datos relativos a la identidad de estos tres hombres ni la del agente que los detuvo. Lo único que queda de aquellos pocos minutos es una serie de fotografías, un acompañamiento ritual de la Misa Negra que era la inmolación ceremonial de un rey, la inconfundible tarjeta de visita del asesino masónico, la aparición de Jubela, Jubelo y Jubelum, los tres “artesanos indignos”, “que no serán acusados de nada”. Este simbolismo ritual es necesario para que se cumpla la intención alquímica de dar muerte al “rey de Camelot”.
»El nombre Dealey se divide simbólicamente en dos sílabas: “Dea”, que significa diosa en latín, y “Ley”, que puede ser ley o norma en español, o bien referirse a líneas de importancia geográfica preternatural en religiones, vinculadas a la naturaleza, que profesaban los ingleses antes del Cristianismo.
»La disposición y la colocación sistemáticas de cosas simbólicas relacionadas con la muerte de Kennedy indican que fue la víctima propiciatoria de un sacrificio. El propósito de un ritualismo tan macabro se advierte también en otros detalles simbólicos que culminan finalmente en “Sacar a la Luz Todo lo que está Oculto”».

 LEE HARVEY OSWALD

 «El apellido Oswald significa “fuerza divina” [en germánico]. El diminutivo es “os” u “Oz”, y denota fuerza. La fuerza divina es parte integral del rito de “matar al Rey”. El papel que desempeñaba la “fuerza divina” en el ritual de “matar al Rey” en la plaza Dealey (“ley de la diosa”) debe ser estudiado con suma atención.
»También debe tenerse en cuenta el hecho de que se llamase (lack) Ruby quien mató (destrucción) a “Ozwald”, en relación con las “zapatillas de rubí” que aparecen en El mago de Oz. Podemos burlarnos diciendo que éste no es más que un cuento de hadas, pero de todas formas simboliza el inmenso poder que tiene la “luz rubí”, conocida como láser.
»Es posible que a Oswald le hubieran implantado un artilugio de biotelemetría en la Unión Soviética, cuando estuvo allí como “voluntario” en el Centro de Control de la Conducta de Minsk. Oswald compartió habitación con cubanos y se afirma que fue amigo de un hombre de Castro de quien sólo se dice que era un “hombre clave”. La “clave” o llave, por supuesto, es uno de los símbolos más importantes de la masonería y simboliza el silencio».

1082757955Harvey Oswald (¿tirador solitario o esclavo de control mental?)

 LA NECROLOGÍA DE ARLINGTON

 «Tanto Kennedy como Oswald fueron enterrados en un lugar llamado Arlington: Kennedy en el Cementerio Nacional que está cerca de Washington, D.C., y Oswald en el cementerio Rosehill, cerca de Arlington, Tejas. La palabra “Arlington” tiene un peso importante en la hechicería y el misticismo masónicos, y posee un significado oculto que la relaciona con el culto a los muertos.
»En la tumba de Kennedy hay un círculo de piedras en cuyo centro arde un fuego que se denomina “llama eterna”. El fuego que arde en el centro del círculo indica un punto de éste, el mismo tipo de simbolismo que se puede ver en las andas y en el féretro de Kennedy, que se encuentran en el centro de la rotonda del Capitolio. Un punto dentro de un círculo simboliza el Sol en el culto al astro de la Antigüedad. También era un símbolo de fecundidad, ya que el punto simboliza un falo y el círculo una vagina».

1575936635334Tumba de JFK (junto a la llama eterna)

RITOS FUNERARIOS

 »En los antiguos ritos mistéricos, el aspirante no tenía derecho a que lo hicieran partícipe de los mayores secretos hasta que lo introducían en el pastos, féretro o ataúd. El acto de introducirlo en el ataúd se denominaba muerte simbólica de los misterios, y el de sacarlo representaba el levantarse de entre los muertos. La “mente”, dice un escritor antiguo citado por Stobaeus, se aflige al morir igual que se aflige en la iniciación de los misterios. Y la palabra responde a la palabra, así como la cosa responde a la cosa; porque el entierro es morir y la muerte para ser iniciado. El ataúd aparece en las ilustraciones de los emblemas masónicos de la primera parte del siglo pasado, y siempre ha constituido una parte del simbolismo del Tercer Grado, en el que la referencia es exactamente la misma que la del Pastos en los misterios antiguos.
»En la Casa Blanca, el presidente Kennedy se sentaba a la cabecera de una mesa en forma de ataúd. A su espalda, encima de una chimenea, colgaba un retrato de Abraham Lincoln, un presidente asesinado. A cada lado del retrato había una urna que se parecía a las llamadas “urnas cinerarias”, las destinadas a guardar las cenizas de los muertos.
»Un libro sobre Kennedy se tituló “Three Steps to the White House” [Tres pasos hacia la Casa Blanca]. En la masonería existe lo que se conoce como los “tres pasos simbólicos”. “Los tres grandes pasos conducen simbólicamente de esta vida a la fuente del conocimiento”.
»Sin necesidad de más explicaciones, ha de resultarle evidente a todo Maestro Masón que esos tres pasos se dan desde la oscuridad hacia un lugar donde hay luz, ya sea en sentido figurado o no, pasando por un ataúd, el símbolo de la muerte, para indicar de modo simbólico que el paso de la oscuridad y la ignorancia de esta vida a través de la muerte conduce a la luz y al conocimiento de la vida eterna. Y esto, desde los tiempos más antiguos, era lo que realmente simbolizaba el paso.
»El cadáver del presidente Kennedy fue introducido en un féretro, que se depositó en el centro de un círculo situado debajo de la cúpula del Capitolio. El catafalco era una estructura provisional de madera, apropiadamente decorada con símbolos funerarios, que representaba una tumba o cenotafio. Forma parte de los adornos de una “Logia de Aflicción”. Esta explicación, tomada de una enciclopedia, se refiere a las ceremonias del Grado Tres que se celebran en las logias del rito francés.
»Las fotografías tomadas del féretro y el catafalco de Kennedy muestran estos dos pilares del rito funerario como el punto situado dentro de un círculo. La fecundidad es el significado simbólico del punto dentro de un círculo, y es una derivación del antiguo culto al Sol.
»En la tradición de los cultos mistéricos y de las religiones de la fertilidad existía de manera invariable la leyenda del dios héroe y de la desaparición de su cadáver. En la posterior investigación y el supuesto hallazgo del cadáver vemos la elaboración de una complicada estratagema psicológica. Se decía que el asesino o los asesinos del dios héroe habían escondido el cadáver. Dicha ocultación del cadáver se denominaba “afanismo” y es un rito del Grado Tres de la masonería. Si alguien tiene interés en entender la mecánica del control mental en grupo, haría bien en estudiar en particular los grados tres y cuatro, y en general todos los grados de la masonería. La desaparición del cadáver, el llamado afanismo, aparece también en el asesinato del presidente Kennedy.
»Al cadáver del presidente se le extrajo el cerebro y se lo enterró sin él. [...] El doctor Cyril Wecht, jefe del cuerpo médico forense del condado de Allegheny, estado de Pensilvania, antiguo presidente de la American Academy of Forensic Scientists y profesor de Patología y de Derecho, recibió en 1972 el permiso de la familia Kennedy para examinar los documentos de la autopsia (guardados en los Archivos Nacionales). [...] Cuando solicitó, de forma rutinaria, ver el cerebro, le dijeron que no estaba, como tampoco estaban las diapositivas del mismo tomadas con microscopio. Marion Johnson, conservadora del material de la Comisión Warren que se guarda en los archivos, dijo: “El cerebro no se encuentra aquí. No sabemos qué ha sido de él”.

»Cuando encuentren el cerebro, si es que llega a encontrarse, se habrá completado el proceso, lo que se denomina “euresis”. En los misterios masónicos son “escaleras simbólicas”. En la ilustración masónica de 1776 aparece una escalera de mano de tres travesaños, una significativa revisión de la habitual escalera que aparece en dichas referencias (de siete travesaños).
»Naturalmente, existen escaleras de todas clases: la brahmánica (de siete travesaños), la Kadesh (de siete), la de los Rosacruces (de siete), la de Jacob (a la que se le atribuyen distintos números), la de la Cábala (de diez). También está la antigua “Escalera de Tim Finnegan”, conocida por algunos como la “Escalera de la Desgracia”, que al parecer está formada por un escalón falso tras otro.
»Cuando se retiró el féretro de Kennedy del círculo de la rotonda del Capitolio, se trasladó, en procesión, a la calle para que lo viera el público. La procesión funeraria hizo un “alto imprevisto” en Pennsylvania Avenue, frente al “restaurante Occidental”, y se tomó una fotografía a la bandera que cubría el ataúd en la que se ve la palabra “Occidental” bien destacada en ella. En la masonería y en la tradición del dios-chacal Anubis del Antiguo Egipto, se dice que la persona muerta se ha ido “al oeste".
»Varios meses después del funeral de Kennedy, “Occidental Life”, una compañía de seguros perteneciente a la Transamerican Corporation, publicó un anuncio publicitario de un seguro de vida que afirmaba ser “nuevo” y que contenía un giro que resultaba ciertamente original. Decía algo tan peculiar como que “hasta ahora había una sola forma de cobrar un seguro de vida”. Por lo visto se habían operado profundos cambios en la manera de ver las cosas una vez que la “muerte del Rey” pasó a ser un hecho consumado.
»Antes de que Kennedy iniciara su “Jornada del Muerto”, fue fotografiado en compañía de Tito, el dictador de Yugoslavia, en la escalinata de la Casa Blanca. Tito es un nombre de peso en la masonería, ya que fue el título que se le dio al príncipe Harodim, el primer juez y preboste que dicen que nombró el rey Salomón. Tito era un favorito de Salomón, cuyo templo era un nido de latrocinio, intercambio de dinero, prostitución masculina y femenina y hechicería. Este Tito de la Antigüedad era el jefe de la Logia de Intendentes de dicho templo y uno de los “doce caballeros de las doce tribus de Israel”.
»El presidente Kennedy bajó la escalinata con Tito hasta un retrato del asesinado presidente Garfíeld, donde lo fotografiaron, y aún se hizo otra fotografía más en la misma escalera delante de un retrato de Lincoln (Kennedy iba en una limusina Lincoln Continental cuando le dispararon).
»John F. Kennedy, el único presidente católico que ha tenido Estados Unidos, fue una víctima expiatoria, un “pharniakos”. “Pharmakos” o “pharmak-vos” puede significar “encantamiento con drogas y brujería” o
“golpeado, lisiado o inmolado”. En alquimia, la “muerte del Rey” se simbolizaba con una serpiente crucificada en una cruz con la forma de letra “tau”, una variante de la crucifixión de Jesucristo.
»Jesucristo fue torturado y asesinado como consecuencia de las intrigas de los hombres del Templo de Salomón, que lo odiaban y temían. Eran hombres imbuidos del misticismo egipcio, fenicio y babilónico.
»La masonería no tiene por norma asesinar a un hombre empleando un método cualquiera de la Antigüedad, y en el caso del asesinato de Kennedy se tomaron muchas molestias y se puso especial cuidado en que tan aborrecible acción se correspondiera con la antigua ofrenda por la fertilidad de “Matar al Rey”».

Ya he dicho que los tres vagabundos detenidos cuando el asesinato de Dallas son por lo menos tan importantes desde el punto de vista simbólico como lo fueron por razones operativas, y que corresponden a los «tres artesanos indignos» de la masonería. Dicho simbolismo es a la vez un revelador golpe psicológico contra la víctima y sus camaradas, la señal de una investigación frustrada, el carácter supuestamente absurdo de toda búsqueda de la verdadera naturaleza de los asesinos y un espejo o copia de los tres asesinos que de verdad ejecutan el crimen.

«Los tres artesanos indignos de la masonería, que forman parte de los ritos de iniciación para alcanzar el nivel de Maestro Masón, el Grado Tres de la masonería, son muy llamativos, pues «revelan el misterio más perdurable e importante de todo ritual masónico: la leyenda del Maestro asesinado. Tras un breve ceremonial, al candidato le vendan los ojos y el Venerable Maestro empieza a contarle la historia del asesinato de Hiram Abiff, el maestro constructor del Templo de Salomón. Le explica que Abiff fue agredido por tres hombres que le exigieron que revelase los secretos de un Maestro Masón, y que al rehusar hacerlo, lo matan. Y que cuando el rey Salomón se entera de la desaparición del Gran Maestro, ordena que todos los trabajadores vayan a buscarlo. Entonces le cuentan que también faltaban tres artesanos: Jubela, Jubelo y Jubelum.[6] Al final, capturan y ejecutan a los tres asesinos por orden del rey. -Así termina la iniciación del Maestro Masón, el grado más importante de los tres. De allí la inexplicable alegoría que lleva a identificar la francmasonería con la construcción del Templo de Salomón».

Y en cuanto a los tres asesinos:
Perry Raymond Russo declaró ante un jurado de Nueva Orleans que David Ferrie, agente de la CIA, había dicho (en relación con el asesinato de Kennedy) que «iba a tener que haber un mínimo de tres personas implicadas. Dos de ellas harían disparos con la intención de distraer, y el tercero […] dispararía el tiro certero». Ferrie dijo que uno de los tres iba a tener que ser el «chivo expiatorio». Y también, según Russo, Ferrie habló extensamente de las posibles salidas y dijo que quien se sacrificase daría tiempo para escapar a los otros dos.

LA COMISIÓN WARREN

«El masón Lyndon Johnson encargó al masón Earl Warren que investigase la muerte del católico Kennedy. Gerald R. Ford, masón y miembro de grado 33, sirvió de instrumento para eliminar las pocas pruebas de la existencia de una conspiración que aparecieron en la investigación. El responsable de suministar información al comité de investigación era J. Edgar Hoover, también masón y miembro de grado 33. El masón Allen Dulles, antiguo director de la CIA, fue el encargado de aportar al comité la mayoría de los datos de su agencia.
»Es de paranoico dudar de lo que pudiera descubrir este comité, en semejantes circunstancias? ¿Sería paranoico dudar de un comité de nazis que hubiera sido nombrado para investigar la muerte de un judío, o de un comité de miembros del Ku Klux Klan que fueran a investigar la muerte de un negro?
»El doctor Albert Mackey, masón, miembro de grado 33 y destacado historiador de la masonería del siglo XIX, definió “hoodwink” en la Enciclopedia de la Francmasonería: “Un símbolo del secretismo, el silencio y la oscuridad en que deben preservarse los misterios de nuestro arte para protegerlos de la impía mirada de los profanos”.
»Así es como nos consideran, “profanos” y “cowans” (intrusos), impuros y demasiado pervertidos para admirar sus sagradas verdades. Sí, asesinato, atrocidades sexuales, control de la mente, ataques contra el pueblo de Estados Unidos; todas estas cosas son tan elevadas, sublimes y santas que quedan fuera del alcance de los simples seres humanos».

VERDAD O CONSECUENCIAS

«James Garrison, fiscal de distrito de Nueva Orleans, recibió el apoyo de un club de “Verdad o consecuencias”, y se cree que fue ex agente del FBI y que en algún momento sufrió algún tipo de manipulación mental. Jim Garrison no estaba involucrado en las maquinaciones que se traía el FBI con sociedades secretas, y bien pudiera ser que fuera inducido mediante fármacos o hipnosis a dar al traste con su malograda investigación y con la posición que había alcanzado en la “Comisión Verdad o consecuencias”».
Truth or Consequences [Verdad o consecuencias], Nuevo México, es una localidad situada en el paralelo 33, cerca, por lo tanto, de donde John Fitzgerald Kennedy fue sacrificado y en la misma latitud donde los hechiceros piensan que se levantaba el principal templo de este planeta, concretamente el Templo de Salomón de Jerusalén, que antaño estuvo ubicado en dicho emplazamiento y se asegura que volverá a reconstruirse en ese paralelo.
«En sentido literal, mágico, lo de Sacar a la Luz Todo lo que está Oculto responde a la tercera ley de los alquimistas, que hasta la fecha no se ha cumplido, o por lo menos no del todo. Las otras dos leyes, sí: la creación y destrucción de la materia primordial (la detonación de la primera bomba atómica en Trinity Site, White Sands, Nuevo México, en el paralelo 33; separar y unir son los primeros principios de la alquimia. La bomba atómica separó los elementos positivos y negativos [masculino y femenino] que componen la materia primordial, lo cual fue el culmen de miles de años de especulación y práctica de la alquimia), y Matar al Rey (en Trinity Site, en la plaza Dealey, Dallas, cerca del paralelo 33).
»Tan sólo la repetición de información presentada, junto con el conocimiento del mecanismo de Sacar a la Luz Todo lo que está Oculto, proporciona la voluntad y la audacia capaces de demostrar que somos conscientes de la existencia de todos los enemigos, todos los adversarios, todos los trucos y herramientas y, sin embargo, nos cuesta aceptar que trabajamos para la verdad por la verdad. Dejemos que caigan sobre ellos y sobre sus hijos las consecuencias de sus actos».

LA ALQUIMIA DEL ASESINATO RITUAL

Michael Hoffman, coautor de Secret Societies and Psychological Warfare [Sociedades secretas y guerra psicológica], y uno de los expertos más destacados del mundo sobre el asesinato de Kennedy, dice lo siguiente:

»Lo que debería estar muy claro para todo el que estudie la psicología de las masas es el casi inmediato declive que sufrió el pueblo estadounidense a resultas de ese sorprendente asesinato transmitido por televisión. Hay muchos indicadores de dicha transformación. En el plazo de un año, los estadounidenses dejaron de usar prendas de vestir de algodón, teñidas de colores naturales y tonos suaves, y empezaron a ponerse ropa de fibra artificial y colores chillones. La música popular se volvió más estridente, más rápida y más cacofónica. Las drogas salieron por primera vez de los guetos bohemios de la subcultura y aparecieron entre gente corriente. Se pusieron de moda toda clase de extremismos. Comenzaron a avistarse en el horizonte revoluciones en las ideas y en el comportamiento, desde los Beatles hasta Charles Manson, desde el amor libre hasta el LSD.
»No se atrapó a los asesinos, el Comité Warren encubrió los hechos. Se tenía la impresión de que los hombres que habían ordenado el asesinato estaban en alguna parte, sonriendo y tomando cócteles, lejos del asunto. El pueblo estadounidense se encontraba en un estado parecido al del movimiento psicodélico, atónito, estremecido, desde el momento en que tuvo conciencia de que cualquiera podía matar a un presidente de Estados Unidos a plena luz del día y marcharse de rositas, como si nada.
»Fue dolorosamente evidente la existencia de un gobierno en la sombra tras el Gobierno visible del país, en cierto modo subliminal, cuyo trasfondo alucinógeno afectaba nuestra realidad. Bienvenidos a Oz, gracias a los hombres que estaban detrás de Oswald y Ruby.
»Se transfirió el poder a la mente colectiva de las masas: del poder público del jefe del ejecutivo elegido por el pueblo, a una comunidad invisible no elegida por nadie, capaz de suprimir a dicho jefe con absoluta impunidad.

»Por primera vez en su historia, desde que los masones asesinaran al escritor William Morgan, en 1826, los estadounidenses se vieron obligados a aceptar que existía un poder oculto que regía su mundo. Sir James Frazer, autor de “The Golden Bough: A Study in Magic and Religion”, explica que cuando alguien más fuerte o más hábil asesina al “rey divino”, los poderes “divinos” del rey se transfieren de forma “cordial” y “contagiosa” del vencido al vencedor.
»Esta revelación en la mente subconsciente y “soñadora” de las masas dio lugar a una nueva situación. La inesperada introducción de una nueva “realidad”, diametralmente distinta, es clásica de otra fase de la programación alquímica, conocida por la criptocracia con el nombre de “Clamores”.
»Entonces el pueblo estadounidense se vio obligado a afrontar una realidad alternativa que daba miedo, la existencia de un gobierno en la sombra, que ni se conocía ni se podía controlar. Así pues, el proceso de aborregamiento se aceleró con creces. De ahí en adelante, la vanguardia de la publicidad, de la música, de la política y de los informativos describiría (sobre todo en los medios de comunicación electrónicos) —unas veces de forma sutil, otras veces abiertamente— una "cara oculta" de la realidad, una corriente subterránea y amoral al estilo "casa de la risa" asociada con el sexo extremo, la violencia extrema y la velocidad extrema.
»De forma sutil, las imágenes estáticas de los hombres trajeados de las altas esferas de la religión, el Gobierno, la política y los negocios se vieron subordinadas al Estado en la Sombra, Estado del cual el pueblo iba teniendo poco a poco atisbos por el rabillo del ojo colectivo. Lo interesante de este fenómeno es que causa al mismo tiempo terror y admiración, y que socava todo acto ofensivo de quienes lo perciben, dado que no posee la misma agilidad ni el mismo ambiente de diversión.
»Se tiene la sensación de existir en un palacio repleto de maravillas manipuladas por príncipes bellos pero sádicos, tan instruidos, poderosos y expertos, que están por encima del resto de la humanidad. Han estado en todas partes. Lo han hecho todo. Ellos dirigen el espectáculo que nos tiene hipnotizados. Estamos condenados a contemplarlo. Estamos fascinados y deseosos de ver la actuación siguiente, el emocionante número de nueva creación, aun cuando la emoción que nos cause se base única y exclusivamente en la confirmación de que nos hemos deshumanizado».

Tal como explica J. G. Ballard, autor e investigador del caso Kennedy:

»En este mundo espectacular, dirigido por imágenes de la carrera espacial y de la guerra de Vietnam, el asesinato de Kennedy y el suicidio de Marilyn Monroe, estaba teniendo lugar una singular alquimia de la imaginación. [...] La desaparición de la emoción y del sentimiento, la muerte del afecto, presidían, como un sol malsano, el patio de recreo de una década de tan malos presagios.
»El papel que se nos adjudicó fue el de zombis encargados por nuestros amos en la sombra de interpretar papeles insignificantes y actuar como personajes estereotipados en su espectacular obra de teatro. Dicho proceso de hipnosis da como resultado una mente desmoralizada, desconfiada, insegura».

Una mente escindida, como en los mensajes subliminales, como en las misteriosas casualidades aparentes, como en el mundo de lo oculto que barrió sin piedad lo sucedido tras la guerra, mientras mirábamos el cañón de una pistola que dejaba ver el bajo vientre de una forma aún sin identificar. La percepción cambia… y volvemos a encontrarnos en la cueva viendo las sombras proyectadas en la pared y creyendo que son reales.
Toda la tradición nos dice que algunos «expertos» se equivocan de camino: los «hermanos del sendero de la izquierda» o los que practican la «magia negra». Se valen de sus conocimientos, que tanto trabajo les ha costado adquirir, y de su inteligencia para alcanzar sus propios objetivos, muy personales y a menudo muy siniestros. Un programa de propaganda, de traumatización colectiva, de culto a los famosos y al asesinato…, reconstituyendo nuestros arquetipos culturales en forma de huellas maleables, un viaje esotérico que nos lleve más allá de esta indolente contemplación de sombras chinescas, mientras aguardamos nerviosos el siguiente sobresalto.

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Exégesis Diario

Redacción de Exégesis Diario

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