Israel obliga a palestinos a demoler sus propios hogares en medio de la crisis sanitaria por COVID-19

LA POSTAL 19 de julio de 2020 Por Germán Lev
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Las vejaciones y humillaciones a las que Israel (de Isis-Ra-El) sume al pueblo palestino han alcanzado tal grado de degradación, que el hecho de que esta nación, controlada por el sionismo internacional, siga teniendo el apoyo de instituciones como la ONU y el silencio cómplice de los grandes multimedios de comunicación, reflejan la parodia de libertad y de lucha por los derechos humanos en la que pervive la humanidad globalizada. Los altos iniciados sionistas, adoradores del brutal demiurgo Yahvé (un avatar de Saturno, de Shabat; también conocido como Baal-Moloch), hace más de 72 años que vienen consumando a los ciudadanos palestinos a la ritualística del holókauston más sanguinario de la historia reciente. Todos estos acontecimientos criminales suceden mientras los Estados Nación alrededor del mundo se quedan en el más comprometedor y vergonzoso silencio.

El informe de la dirección palestina Contra el Muro y de la Resistencia contra las Colonias judías enumeró que en los primeros seis meses del 2020 la dictadura de Israel hizo demoler 313 hogares y estructuras palestinas. Más de la mitad de estas demoliciones tuvieron lugar en Jerusalén este y en Hebrón, Cisjordania, territorios ocupados por el invasor sionista y sus tropas.

Abu Tukuri, víctima reciente del gobierno de Israel, narró que los hogares de palestinos en territorios ocupados están siendo demolidos con cualquier tipo de pretextos; en el caso de Abu Tukuri, se lo acusó de haber construido sin permiso y se le obligó a demoler su propio hogar. La familia de Abu mencionó a los medios palestinos que toda su familia se quedaría en la calle: "No tenemos otro lugar para vivir y nos vemos obligados a poner una carpa en nuestra tierra para que vivan trece familias".

Cientos de palestinos llevan años intentando construir en territorio israelí, pero el gobierno de ocupación pone todo tipo de trabas a los ciudadanos indeseables para que no consigan construir las viviendas. En Jerusalén, por ejemplo, se han demolido 61 edificios en el primer semestre del año; más de la mitad de ellos tuvieron que ser destruidos por sus propietarios palestinos de manera obligada, de lo contrario se le consumaría una multa cercana a los veintiún mil dólares . Muchas de esas viviendas se encontraban habitadas y sus propietarios se quedaron en la calle luego de que fueran demolidas.

Estos crímenes contra el pueblo palestino están sucediendo en el contexto de una crisis sanitaria y económica a nivel mundial. Palestina está atravesando una emergencia sanitaria calamitosa puesto que es incapaz de abastecer de medicamentos y de los recursos sanitarios esenciales a sus ciudadanos debido al bloqueo israelí. En dos semanas Palestina pasó de tener dos mil infectados por COVID-19 a alcanzar cerca de ocho mil casos. Y como si todo esto no fuera suficiente, el escaso acceso al agua potable aumenta la cantidad de focos infecciosos debido a la imposibilidad de seguir los protocolos de higiene más básicos.

Para más información relacionada sobre Palestina dirigirse a la siguiente página:  palestinalibre.org

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Germán Lev

Editor, redactor y narrador. Más en www.germanlev.net

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